Marta Pérez:”Tratar de la misma forma a niños y niñas es ahondar en la desigualdad”

La presidenta en España de Inspiring Girls, un proyecto tecnológico que nació en el Reino Unido, ha contribuido en dar a conocer el movimiento y en motivar a las niñas en los últimos años.

 En Entrevistas
La presidenta en España de Inspiring Girls, Marta Pérez.

Por JAVIER AYMAT

En la universidad actualmente se matriculan más mujeres que hombres –ellas suponen el 54,84%, según el Ministerio de Educación–. Sin embargo, la presencia femenina en las empresas es menor. En sus equipos directivos, sólo ocupan un 2,34% de los puestos según una encuenta de la consultora Grant Thornton. Inspiring Girls busca revertir esta situación. A través de un voluntariado, mujeres líderes de distintos ámbitos profesionales compartan sus historias de vida con las niñas. “Les pedimos que dediquen una hora al año para inspirar niñas… no sólo se trata de reforzar sus horizontes conociendo profesiones, sino transmitir valores tan importantes como la persistencia”, nos cuenta Marta Pérez.

¿Cuál es el sueño que te hace presidir Inspiring Girls?
En la base de todo está la necesidad de tener unos referentes. Las niñas de ahora no los ven, pero es que en mi época ni siquiera existían. Para mí, todo está en ver el efecto que tienen estas charlas en las niñas, en ver cómo les cambia la cara y se abre un horizonte dentro de ellas. Eso es una satisfacción absoluta. Por eso, todas las mujeres a las que les pedimos que dediquen una hora al año para inspirar a estas niñas, quieren volver.

¿Consideras que esta cadena de inspiración va desde las niñas hacia las personas adultas que las rodean?
Por supuesto, en este caso funciona igual que con el reciclaje. Antes eran los adultos los que inculcaban valores a los niños y ahora muchas veces es al revés. Los niños están concienciados con la limpieza del planeta y ellos son los que lo transmiten a su entorno, como una onda concéntrica. Si educas a un niño, tendrás a un niño y a un adulto educado. Si educas a una niña, tendrás una adulta, una familia y una comunidad educadas. Las mujeres somos auténticas cadenas de transmisión.

Si partes de la misma base, claro que hay que tratar a todos por igual. Sobre una base desigual, tratar de la misma forma a niños y niñas es ahondar en la desigualdad. Por eso nosotras queremos romper esa falta de referencias que tienen las niñas, no sólo se trata de reforzarlas en sus horizontes conociendo profesiones, también queremos transmitir valores tan importantes como la persistencia o el esfuerzo.

¿Nos puedes poner algún ejemplo de este tipo de perseverancia?
Sí, Rosa Garía-Malea, la primera mujer que estuvo en la Patrulla Águila de acrobacia contó a las niñas que intentó entrar en la academia general del aire y suspendió. Luego estudió de nuevo a tope y volvió a suspender. Pero ella sabía que era su sueño y se esforzó de nuevo hasta conseguirlo. Ese mensaje es muy potente, más considerando que después la vieron en acción.

Así que piensan, ‘si esta mujer, que parece una superwoman, ha suspendido, ha caído pero que se ha vuelto a levantar, yo también podré’. Compartir las barreras también es contar cómo las han superado y eso es un estímulo muy poderoso.

Si educas a una niña, tendrás una adulta, una familia y una comunidad educadas. Las mujeres somos auténticas cadenas de transmisión. Clic para tuitear

Entonces, ¿más que de una carencia partís, más bien, de una actitud activa contra la desigualdad?
Totalmente. Es importante más que protestar, pedir y hacer. Identificar la carencia es importante para saber cómo actuar. Nosotras no queremos que todas las niñas sean ingenieras de caminos, se trata de que conozcan la amplia variedad y que luego, conociendo, elijan.

¿Es una forma también de luchar contra el fracaso escolar de las niñas?
Por supuesto, pero más fuerte que eso es el mensaje de motivación de no rendirse ante la adversidad. Las niñas son demasiado aficionadas al ‘Yo no voy a poder’ y eso hay que romperlo. El ecosistema donde se están criando los niños es muy proclive a que esos mensajes calen y con el ejemplo vivo es como más se combate esto.

¿Nos puedes contar en qué consistió la experiencia con la Barbie astronauta?
Fue muy divertido. Fuimos con Hispasat al INTA en Canarias donde queríamos que las niñas vieran a las mujeres que trabajan en el sector aeroespacial. En el vestíbulo había una nave de una maqueta donde sólo había representados dos hombres, así que le preguntamos cómo es que no había ninguna mujer.

El coronel nos pidió que trajéramos una muñeca, así que rápidamente me puse en contacto con el fabricante que, justo en ese momento, estaba creando una imagen de la Barbie astronauta en homenaje a Samantha Cristoforetti, la única astronauta europea que hay ahora mismo en activo.

Entonces organizamos un evento muy simpático en el que vino un colegio de niñas junto con las mujeres que están en el sector aeroespacial. Montamos a la Barbie astronauta con una banderita que ponía Inspiring Girls y eso tuvo un impacto muy poderoso, salió en muchas televisiones. Estoy segura de que eso hizo replantearse a muchas niñas el hecho de trabajar en ese sector.

Nosotras no queremos que todas las niñas sean ingenieras de caminos, se trata de que conozcan la amplia variedad. Clic para tuitear

El lema de aquella experiencia: “Un gran paso para una mujer, un gran paso para la humanidad”, ¿crees que va en consonancia con Inspiring Girls?

Desde luego que sí, es un acto muy simbólico de pequeños pasos que van haciendo algo grande. Y una imagen como esta hace que caminemos mucho en esa dirección.

¿Crees que estos referentes femeninos sirven, además, para que las niñas no se vean obligadas a hacer lo que se espera de ellas?
Sí, rompen con aquello de las niñas no chillan, las niñas no gritan… Con cinco años, los niños y las niñas se comportan exactamente igual: corren, saltan, se manchan de barro de la misma forma. Según van creciendo a las niñas las van aplastando con aquello de ‘esto no es de señoritas’. Y entonces no levantas la voz ni para demandar tus derechos y ese es el problema generalizado.

¿Cuál es la situación más curiosa que has vivido en Inspiring Girls?
Por ejemplo, lo más curioso que viví fue con una mujer conductora de un tren de mercancías. Ella les dijo a las niñas: “Yo estudié Historia pero ahora soy feliz conduciendo un tren y tengo la oficina con las vistas más bonitas del mundo conduciendo por la cornisa cantábrica”.

En cambio, otra mujer contó que había estudiado marketing y contabilidad de empresas y todos los días se iba al baño a llorar, hasta que un día se empezó a plantear las cosas que le gustaban. Se presentó a las oposiciones de bombera con la persistencia de esperar a la convocatoria y de estudiar. Ahora es una bombera feliz que va al trabajo encantada de la vida. Esto es muy poderoso porque les estás transmitiendo que si te has equivocado no pasa nada puedes reaccionar, no te hundas por una mala elección, puedes enfocar tu vida en otro sentido.

¿Qué pequeños cambios crees que se puede hacer para cambiar el mundo?
Hay muchos pequeños gestos. En nuestra sociedad se han normalizado una serie de conductas y formas de actuar que asumimos como normales y que no lo son. Puede ser tan simple como cuando estás en una reunión en el que se nombra a hombres de tal sector y se habla, en cambio, de “chicas” de tal sector. Todo es como un pequeño desprecio en el lenguaje que poquito a poco va calando y eso no lo podemos normalizar.

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