Luciano Poyato: “la unión es nuestra llave maestra, sin ella no somos nada”

(Entrevista cedida por la Revista Noticias del CIDEC)

Luciano Poyato es uno de los hombres más influyentes del Tercer Sector, entre otras razones porque además de ser presidente de la Plataforma del Tercer Sector, también lo es de la Plataforma del Voluntariado de España y lidera la Red de Atención a las Adicciones (UNAD). Es natural de Cartagena (Murcia) y se formó como ingeniero agrónomo y educador social, aunque ha dedicado toda su vida profesional al servicio de los demás. Está comprometido con los colectivos más vulnerables y trabaja día a día para lograr una sociedad más justa, igualitaria e inclusiva.

 En Entrevistas, PVE
Luciano Poyato en un entrevista durante la Cumbre del Clima de Madrid. Foto: Leo Cobo

Señor Poyato, va a hacer ya ocho años que se constituyó esta plataforma de plataformas, que es la Plataforma del Tercer Sector (PTS), a partir del acuerdo de siete grandes organizaciones sociales del mundo de la solidaridad y la defensa y apoyo a las personas vulnerables: la Plataforma de ONG de Acción Social, la Plataforma del Voluntariado de España (PVE), la Red Europea de Lucha Contra la Pobreza y la Exclusión Social del Estado Español (EAPN-Esp), el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi), Cruz Roja Española, Cáritas y la ONCE. Según se anunció en aquel momento, la PTS nació como un “factor de cohesión y unidad de acción para defender el valor de lo social, el Estado de bienestar, los derechos sociales y propiciar la máxima colaboración público-privada en beneficio de las personas más desfavorecidas”. Transcurridos estos ocho años ¿qué balance se puede hacer de la trayectoria de la PTS?
Desde el 2012, año en el que nace formalmente la Plataforma del Tercer Sector, hemos logrado grandes avances, tanto a nivel interno como externo, aunque somos conscientes de los grandes retos que todavía tenemos por delante. Me gustaría destacar un factor muy relevante, a pesar de que no sea el típico logro que llega a titulares, y es que en este tiempo ha sido fundamental la cohesión del Tercer Sector. Pese a que siempre decimos que somos un sector heterogéneo y diverso, en estos años hemos conseguido superar las diferencias y hemos apostado por lo que nos une de verdad, por la defensa colectiva de los valores, el compromiso hacia los demás, la fortaleza como sector y la unión ante momentos de dificultad. Como digo en muchas ocasiones, es nuestra llave maestra, sin ella no somos nada, ni podremos llegar a alcanzar ningún objetivo.
Al margen de las cuestiones internas, ha sido muy importante el grado de interlocución que ha adquirido la Plataforma del Tercer Sector con la Administración Pública gracias a la constitución de la Comisión para el Diálogo Civil y la labor de incidencia realizada con todos los ministerios. Pensamos y actuamos en consecuencia, y la incidencia que debe hacer la Plataforma es absolutamente transversal ya que cuando hablamos de pobreza o de discapacidad estamos hablando también de economía, empleo, vivienda, educación, sanidad, y en ese sentido, entendemos la interlocución de las cuestiones del sector como un objetivo holístico, integral.

¿Cuáles han sido los logros principales de dicha interlocución?
En los últimos ocho años, el sector ha conseguido aspectos muy relevantes. Acabo de mencionar la Comisión
para el Diálogo Civil, como mesa de interlocución de la Plataforma con el Gobierno, pero también hay que destacar la aprobación de la Ley del Tercer Sector, en 2015, una norma pionera en España y absolutamente novedosa en Europa, que se aprueba en paralelo con la Ley del Voluntariado.
Además, hemos tenido mucha presencia en el Congreso, haciendo incidencia en la tramitación de leyes importantísimas como la Ley de Seguridad Ciudadana o la Ley de Contratos del Sector Público a favor de la incorporación de cláusulas sociales en la contratación pública responsable. Debo decir que en los últimos cuatro años el contexto político no ha puesto las cosas fáciles, pero, aun así el Tercer Sector ha seguido trabajando activamente en la propuesta, que es donde nos gusta trabajar. Gracias a las negociaciones con el Gobierno, en 2018 conseguimos introducir en la Ley de Presupuestos Generales del Estado
una medida importantísima para los intereses económicos del sector. Por primera vez se permitía que las empresas destinaran el 0,7% de la recaudación del Impuesto de Sociedades a actividades de interés social (como se está haciendo con el IRPF desde hace 30 años).
El éxito de la medida ha sido absoluto. Es un balón de oxígeno para el sector, aunque estamos a la expectativa. Nuestro deseo es que se constituya Gobierno cuanto antes para poder desarrollarla y garantizar que se pueda aplicar el dinero recaudado en proyectos para el 2020. Además, ese deseo también pasa por que se desarrolle la Ley del Tercer Sector, que exige, desde hace cuatro años, un desarrollo reglamentario en cuestiones imprescindibles como es el reconocimiento de entidades colaboradoras, el programa de impulso o el inventario de entidades.

Cuando hablamos del Tercer Sector, en efecto hablamos de una gran cantidad de organizaciones trabajando cada una en su ámbito para mejorar la vida de las personas. ¿Cuáles son las magnitudes actuales del Tercer Sector en España?
Actualmente el Tercer Sector está compuesto por más de 30.000 entidades sociales, que emplean a un total de
645.000 personas, de forma directa. Es decir, un 4,6% del empleo total del país, que contribuye al PIB con un
1,51%. Por otro lado, me gusta siempre señalar que en el sector participan más de dos millones de personas voluntarias, lo que, sin duda, le da un aporte de valor impresionante e imprescindible.
Nuestro sector es un sector consolidado, más del 60% de las entidades superan los veinte años de antigüedad, y
es un sector cualificado, que emplea mayoritariamente a personas con niveles superiores de educación. Y, por
supuesto, dedicado cien por cien a la promoción de bienestar social y de los derechos.

¿A cuántas personas beneficia en estos momentos la actividad del Tercer Sector? ¿Cuáles son los principales colectivos a los que se dirige?
El Tercer Sector de Acción Social atiende anualmente a más de 7,5 millones de personas, una cifra importante que traslada la realidad que vivimos actualmente y la necesidad de acompañamiento de las personas. No tenemos que pensar que todas las atenciones que se trabajan desde las organizaciones del Tercer Sector se refieren a situaciones de pobreza o exclusión. Por supuesto que las hay, pero la atención que prestan nuestras entidades también tiene mucho que ver con el acompañamiento, la cualificación, la formación, el voluntariado o el empoderamiento, en definitiva, herramientas imprescindibles para aumentar las capacidades de las personas.
De acuerdo a esta perspectiva, los colectivos a los que llegamos están muy identificados con las organizaciones que les atienden: personas en situación de pobreza, mujeres, infancia, discapacidad, enfermedades raras, etc.

Como ya ha mencionado, uno de los hitos de estos últimos años ha sido la aprobación, a finales de 2015, de la Ley del Tercer Sector, en la que se reconoce por primera vez de forma expresa el “papel crucial” del TS “en el diseño y la ejecución de las políticas contra la pobreza y la exclusión social”, y fortalece su capacidad como interlocutor necesario de la Administración General del Estado para el desarrollo de las mismas. Transcurridos cuatro años desde su aprobación ¿se encuentra satisfecho con el desarrollo de esta Ley?

Me sentí muy contento el día que se aprobó en el Congreso. Habíamos pasado cuatro años de pelea intensa y un trabajo ímprobo con la Administracion, los partidos políticos, los sindicatos… pero por fin llegó. La apoyaron todos los grupos de la Cámara y sin duda fue muy celebrada internamente. A día de hoy sigo contento, es mejor tenerla que no tenerla. Ahora bien, mi perspectiva, como la de todo el sector, es convertirla en un instrumento útil y esto solo se puede conseguir si somos capaces de desarrollarla, de hacerla hablar.
La inestabilidad política y gubernamental de los cuatro últimos años han traído más frustraciones que alegrías en este aspecto. Necesitamos estabilidad para poder trabajar los desarrollos pendientes, que se apruebe definitivamente un Plan o Programa de Impulso para las entidades del Tercer Sector (que debería haber estado aprobado antes de octubre de 2016) y necesitamos ya el reconocimiento de las organizaciones del sector como entidades colaboradoras de las Administraciones Públicas. Estamos seguros que ayudará a la coordinación y eficacia del trabajo que realizamos.
A pesar de esto, estamos orgullosos de haber servido de inspiración para que los territorios hayan podido promocionar a través de sus gobiernos el impulso de leyes del tercer sector en el ámbito autonómico para conseguir así un mayor fortalecimiento y un tercer sector más fuerte y organizado.

Otro de los retos que se cita a menudo en sus asambleas y declaraciones públicas es el de la sostenibilidad del Tercer Sector. Las subvenciones y donaciones voluntarias han sido tradicionalmente la principal fuente de ingresos del TS, con instrumentos como la X Solidaria del IRPF o la nueva X de Empresa Solidaria en el Impuesto de Sociedades ¿son instrumentos suficientes para asegurar la financiación de las organizaciones sociales?
Las entidades sociales nos hemos visto gravemente perjudicadas por la crisis económica y los recortes derivados de la misma. La principal fuente de financiación del sector, en este momento, es de carácter público, y qué duda cabe que se ha visto mermada después de los años de recesión. Por otra parte, el cambio de modelo de gestión del IRPF, que se produjo en 2017, ha redundado en el perjuicio de la situación. La trasferencia a las CCAA de la casi totalidad de los fondos provenientes del IRPF ha generado situaciones dramáticas para muchas organizaciones. Es por ello que desde la PTS hemos intentado en todo momento presentar soluciones alternativas al Gobierno que permitieran la estabilidad del sector, sabiendo de antemano que las soluciones inmediatas solo pueden poner parches y que el sector quiere y necesita apostar por
soluciones duraderas, sostenibles y estables.
Así es como desde la PTS se propone y se consigue sacar adelante la que llamamos ‘X del Impuesto de Sociedades’. Por primera vez las empresas han decidido dónde destinar parte de sus impuestos al desarrollo de
proyectos sociales solo con marcar la casilla de fines sociales. Y como decimos con el IRPF, ni te quitan ni tienes que poner de más, cuando marcas solo dejas constancia de tu voluntad para destinar esa parte de tus
impuestos a un fin determinado.
Aprovecho para agradecer el apoyo recibido en la difusión de la medida a las principales plataformas empresariales del país como CEOE y CEPYME, y en particular a CEPES, con quien nos une una larga amistad y un compromiso hacia el trabajo con las personas.
Sin duda la asignación del 0,7% de la recaudación del Impuesto de Sociedades a fines sociales permitirá avanzar en la sostenibilidad de las entidades sociales, pero, para ello, necesitamos que el Real Decreto que lo
regula se apruebe de manera urgente.

El Tercer Sector es uno de los dos grandes pilares sobre los que se construye un movimiento mucho más amplio como es el de la Economía Social, sustentado en su otro pilar por empresas cuyo principal objetivo es el de satisfacer las necesidades más diversas de lossocios que las constituyen, más allá del ánimo de lucro. Estamos hablando de las cooperativas en sus distintas formas, las sociedades laborales, mutualidades, centros especiales de empleo, empresas de inserción… ¿Cómo se siente el Tercer Sector dentro de este marco tan diverso como es la Economía Social?
El Tercer Sector y la Economía Social son dos caras de una misma moneda. Cada una juega un papel fundamental y contribuyen de manera diferente, pero complementaria, a paliar las situaciones de desigualdad y exclusión social que se dan en la sociedad actual. La Economía Social y el Tercer Sector comparten valores y la misión de fomentar el empleo, luchar contra la pobreza y velar por la igualdad de oportunidades. De hecho, la Plataforma del Tercer Sector, como decía antes, tiene una intensa relación con CEPES, con quienes en 2014 suscribimos un
convenio con el objetivo de ejecutar acciones conjuntas entre ambas entidades y crear una agenda política en los
temas transversales que afectan a las dos plataformas.
Es cierto que con CEPES nos unen muchas cosas, últimamente compartimos el discurso de los ODS y la necesidad de crear alianzas con otros agentes sociales. Creo que aquí ya tenemos recorrido.
Sin duda, la economía social es fundamental para que la sociedad pueda avanzar dando cabida a todas las personas, incluidas aquellas con más dificultades de integración y que viven en situación de vulnerabilidad.

La Plataforma del Tercer Sector, a su vez, se compone de numerosas plataformas autonómicas, que se han ido constituyendo de forma análoga a la plataforma estatal en distintas autonomías. ¿Qué función tienen y cómo se vertebran las distintas plataformas territoriales?
Con el objetivo de fomentar la cohesión del sector, y ampliar su capacidad de interlocución y actuación, desde la creación de la Plataforma estatal en 2012 se ha impulsado la constitución de plataformas territoriales, ya que consideramos que puede revertir en beneficios tangibles para el sector a nivel local y autonómico. Es importante la coordinación del sector, trabajar siempre por la cohesión y tener clara la agenda que vamos a defender.
Hasta el momento existen 10 entidades territoriales en Andalucía, Extremadura, Aragón, Región de Murcia, Principado de Asturias, Comunidad Valenciana, La Rioja, Castilla-La Mancha, Comunidad de Madrid e Islas Canarias. Su función pasa por asegurar la interlocución social e incidencia política con las administraciones autonómicas, impulsar desarrollos normativos que fortalezcan al Tercer Sector a nivel territorial y proponer políticas que favorezcan la igualdad y la inclusión.

(nº62/ 2019/ Editada por CIRIEC ESPAÑA, Instituto Universitario de Economía Social, Cooperativismo y Emprendimiento de la UV)

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