Pilar Raposo, voluntaria en Asejer Sevilla

«Hacer voluntariado es muy enriquecedor, aprendes y ayudas a la vez»

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Pilar Raposo, voluntaria en Asejer Sevilla

Por Nieves Sanjuan

Del colegio al instituto, del instituto a la universidad y de la universidad… ¿A dónde quieres ir? Mucha gente joven en España se encuentra de bruces con la realidad cuando, tras estar estudiando toda una vida, conoce el mercado laboral. Un campo de batalla en el que si no tienes experiencia no te conceden tu primera oportunidad, algo que no tiene mucho sentido.

Pero María Pilar Raposo (Sevilla, 1999), lo tenía claro. Ella ha hecho un nexo entre su carrera estudiantil y su carrera profesional realizando un voluntariado en ASEJER Sevilla, La Asociación Sevillana de Jugadores de Azar en Rehabilitación. Ella ha decidido bajar a la realidad y aplicar sus conocimientos ayudando a las personas que más lo necesitan antes de lanzarse al mercado laboral.

¿Por qué comenzó a hacer voluntariado?

Empecé al finalizar mis estudios de Psicología y criminología. El sector de las adicciones involucraba estos dos ámbitos y pensé que sería muy enriquecedor antes de buscar un trabajo un trabajo en el sector. Es un campo en el que puedo formarme aplicando todos mis conocimientos de la carrera y creo que es un buen método para aprender a la vez que ayudo a personas que lo necesitan.

¿Por qué en Asejer?

Elegí ASEJER porque mi madre lleva muchísimos años como psicóloga en la organización. Creo que también puede ser muy enriquecedor trabajar junto a ella y vivir lo que me ha estado explicando toda la vida. Desde siempre me contaba en lo que trabajaba y cómo ayudaba a otras personas y ahora quiero conocerlo de primera mano. Cuando se lo conté llegamos a un trato: “Tú vas a prender de mí y yo voy a aprender de ti”. Quiero aportar ideas nuevas y recientes, no es mismo que una persona que lleva más años, la formación y la forma de pensar no es la misma.

¿En qué proyecto está como voluntaria en Asejer?

Ahora mismo estoy en casi todos los proyectos. Hago informes de lo que me va explicando la psicóloga, estoy presente en sesiones individuales, asisto junto a la persona responsable tanto con la propia persona usuaria como con la familia y también he podido estar presente en terapias grupales. Creo que estoy teniendo un proceso de aprendizaje muy completo dentro de la organización. Gracias al Voluntariado mi proceso de aprendizaje es 360º.

¿Cree que es importante que la gente joven haga voluntariado?

Si. Yo creo que es importante, pero incluso desde que eres más joven que yo aún. Te hace ser consciente de la realidad de tu entorno. Muchas veces en los colegios no nos forman en ese aspecto y hasta que no sales y haces un voluntariado no eres consciente de la gravedad de las problemáticas que existen en la sociedad, como si vivieses en una burbuja. Ser una persona voluntaria te hace madurar y tomar conciencia de que tú no eres la única persona con problemas en el mundo y que, además, hay gente que los tiene mucho peor. El voluntariado te hace poner los pies en la tierra y tener una visión distinta de la realidad.

¿Qué puede aportar la gente joven al sector?

Nuestra generación está estudiando mucho, ya no solamente una carrera, también un master.  Vas teniendo una formación en muchos ámbitos y de muchos profesionales diferentes. Nuestra generación viene cargada de muchas ideas e ideologías diferentes. Nuestra mente no es igual que la de nuestros padres y madres, abuelos y abuelas, y esto nos permite desarrollar el voluntariado desde una perspectiva mucho más amplia respecto a ámbitos como el género. El tratamiento de las adicciones tiene que evolucionar como evoluciona la actualidad y ese poder también está en la mano de las personas más jóvenes.

Aunque… ¿La experiencia es un grado?

Por supuesto, es importante contar con las personas que más experiencia tienen en el sector, pero puede estar limitada a la hora de ampliar el abanico. La experiencia es perfecta para el tratamiento de las adicciones y sus terapias, pero no es necesaria para los pequeños gestos que también cuentan como por ejemplo saber escuchar a la persona que tienes delante. Ya estás ayudando a una persona cuando te sientas junto a ella a escuchar lo que tiene que decirle al mundo y esa escucha la podemos hacer sin experiencia.

¿Cree que el relevo generacional es importante para el tercer sector?

Si es importante porque se necesitan ideas frescas, un cambio generacional que adapte las necesidades de las personas a la actualidad tal y como la vemos los jóvenes. Aunque siempre de la mano de las personas que llevan en el sector desde siempre y contando con su experiencia como apoyo. Lo que si me parece esencial en el sector son las nuevas ideas en los tratamientos de las adicciones y su actualización a las problemáticas de la sociedad de hoy en día.

¿Cree que las entidades del tercer sector deberían desarrollar más programas enfocados a jóvenes?

Al contrario. El Tercer Sector ya tiene el foco puesto en las personas más jóvenes y sin embargo, no tanto en las generaciones más adultas. Muchas veces pensamos que porque tengan más edad las personas ya no necesitan la ayuda y hay un fuerte estigma con las personas mayores en cualquier ámbito. Es importante que se haya programas para jóvenes, pero de igual manera se le debe dar prioridad a las personas mayores.

¿Qué le diría a una persona de tu edad que quisiera hacer voluntariado, pero no se decide?

¡Le diría que se atreva! Es normal que la gente adolescente piense que ya tiene suficiente con su vida y que eso es cosa de mayores, pero yo le diría que se arriesgue y que deje que el voluntariado le llene el alma, porque te llega y te la agranda. Es increíble ver cómo, cuando haces algo desinteresado por otra persona, te lo devuelve con creces, es super enriquecedor y vale muchísimo la pena.

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