María Soraya Oliva, voluntaria en una granja ecológica

«Debemos tener la valentía de ir hacia donde puedan estar las respuestas»

 En Entrevistas
María Soraya ejerciendo la tarea voluntaria.
Por Efe González

Unas declaraciones ante los micrófonos de la prensa extranjera han derivado en debate nacional sobre las macrogranjas. En un país que, según datos del Centro de Comercio Internacional, ocupa el quinto puesto como exportador mundial de carne y el primero en lo que respecta a las ventas de cerdo, las reacciones polarizadas no han sorprendido a nadie.

En medio del debate, algunas voces reclaman que otro modelo de producción es posible. Lo saben bien en la granja ecológica Casa da Fonte, un complejo situado en Mañente, (Lugo) donde se trabaja la tierra y los animales de una manera totalmente sostenible. Hasta allí se trasladó María Soraya Oliva (Baza, 1997) para hacer voluntariado. Esta joven jurista aparcó durante semanas el ritmo de una ciudad como Granada para comprobar de primera mano en qué consiste eso de la ganadería regenerativa.

¿Qué lleva a alguien a cruzarse el país para hacer voluntariado en una granja?

Es una cuestión de querer conocer. Por un lado, quería conocer en primera persona cómo es realmente una granja, su sistema de explotación y de producción con los animales. Por otro lado, quería volver a la naturaleza. He crecido en un ambiente rural, pero eso es algo del pasado desde que empecé. Ahora, aunque tenga la sierra o el campo cerca, no puedo compararlo con vivir en medio de la naturaleza.

¿Cómo era el día a día allí?

Cuando piensas que vas a trabajar tienes el pequeño prejuicio de que vas a hacer algo repetitivo, pero no fue el caso. Con los animales, cada día era único. Por la mañana temprano íbamos a ordeñar las vacas, luego recogíamos huevos, paseábamos por los corrales revisando la comida de todos los animales, los cambiábamos de finca y también hacíamos un poco de actividad de oficina en la tienda de venta al público que había en la casa. Había que ser polivalente.

¿Qué devuelven los animales del trato que reciben?

Todos devuelven felicidad, se nota. No creemos que una gallina pueda ser tan cariñosa como un perro, pero cuando me acercaba a aquellos animales comprobaba que había de todo menos miedo en sus ojos, sentían que podían confiar en mí.

Parece que otros modelos de producción son posibles

Absolutamente. Además, me sorprendió comprobar la felicidad de los animales de aquella granja. Desde las vacas hasta las gallinas y pasando por los perros, tuve la oportunidad de sentir cómo viven siendo, de alguna manera, libres. Si esto se compara con otros sistemas, que son los que reinan actualmente, me parece un poco triste porque te das cuenta de que es posible cambiar el sistema.

Si es posible cambiar el sistema, ¿qué nos falta?

Nos falta conocimiento. La experiencia que yo he tenido requiere un poco de decisión. No podemos quedarnos en lo que vemos en la televisión o en lo que nos cuentan, debemos tener la valentía de ir hacia donde puedan estar las respuestas. Si asumimos que tenemos que comprar los alimentos en un supermercado donde todo viene del mismo sistema de producción, caemos en un gran error.

¿Nos hemos olvidado del campo?

Vivimos en un día a día tan apresurado y lleno de preocupaciones que nos aleja de algo tan intrínseco de la vida como son la naturaleza y el campo. Para mí son la esencia que necesito tener. Cuando estaba allí, a primera hora de la mañana, y veía esos montes gallegos y esos amaneceres, me olvidaba hasta del frío que hacía.

¿Volvió a la ciudad la misma Soraya que se marchó de la granja?

Para nada. Aunque sea un cliché, cada experiencia te alimenta a su manera, pero esta vez me cambió mucho. Una parte de mí fue a Galicia y se quedó allí. Hay una Soraya que se sigue levantando por las mañanas, se pone las botas y se va a ordeñar a las vacas.

Si tuviera que describir con palabras la experiencia vivida, ¿cómo lo haría?

Al final del día me iba a pasear y, al verme tan lejos y rodeada de personas que han sabido quererme y cuidarme mucho en muy poco tiempo, saqué mi vena poética y escribí unos versos para reflejar lo que sentía: En estas tierras altas / mi alma hoy renace / viniendo de tierras bajas / encuentra aquí su cauce.

No ha sido la primera vez que realiza algún voluntariado

Eso es, también estuve en la asociación Granada Acoge. Allí daba clases particulares de inglés a gente sin recursos tres veces por semana, y también fue maravilloso. Estaba dando mi tiempo para ayudar a alguien a crecer aumentando sus conocimientos en una materia como son los idiomas.

Si mañana empezara a hacer voluntariado dentro de otro ámbito sería…

Me gustaría hacer algún tipo de voluntariado humanitario en un país como Nepal. Para mí es el momento de conocer otras maneras de vivir, de ver cómo es el mundo.

 

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