Araceli Luque, voluntaria en Fiapas y beneficiaria de la X Solidaria

«Marcar la X en la casilla 106 es un principio de solidaridad»

Araceli Luque es voluntaria en Fiapas, la confederación española de familias de personas sordas, que, a través de la financiación obtenida gracias a la X Solidaria, ha podido llevar a cabo cuatro programas destinados a promover la inclusión de la gente con sordera. Entre la población beneficiaria se encuentra la propia Luque, que explica en la entrevista cómo ha cambiado su vida a mejor desde entonces.

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En la imagen, Araceli Luque

Por Elena Crimental

Aunque lleva tiempo jubilada, eso no impide a Araceli Luque permanecer siempre activa y apostar por el voluntariado, tanto en Fiapas como en el Jardín Botánico, donde acude una vez por semana. Desde que empezó a perder el oído a causa de la otosclerosis, ha reivindicado activamente la necesidad de inclusión de las personas con sordera, incluidas aquellas mayores, que son quienes más tienden a aislarse. A su vez, con la gran vitalidad que la caracteriza, insiste en que la mayor compensación de colaborar en asociaciones sin ánimo de lucro es ayudar a los demás.

Luque primero fue trabajadora social y después se especializó en psicología clínica del trauma para trabajar con personas refugiadas. Además, colaboró en la redacción de la primera ley española de discapacidad. Por eso, a lo largo de su vida la han descrito como “peleona”. Sin embargo, ella se define como una persona “muy positiva”. Ahora es una de las beneficiarias que disfruta de las ventajas de los proyectos impulsados por Fiapas que se han podido llevar a cabo mediante la X Solidaria.

Apasionada y enérgica, explica cómo sin la solidaridad de la población que marca la casilla 106 para que se destine un 0,7 % de los impuestos a programas que realizan las ONG, nada de esto sería posible. En el caso de la confederación en la que también es voluntaria, dicha ayuda les permite desarrollar programas para mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad auditiva y concienciar a la población general.

¿Cómo decide sumarse a Fiapas y qué le ha aportado ser voluntaria aquí?

Conocía a Fiapas desde hacía tiempo. Al jubilarme siempre pensé que debía hacer algún servicio a la comunidad y ¡qué mejor que Fiapas siendo discapacitada auditiva! Sobre todo, porque me identifico mucho con sus programas y porque creo que individualmente nadie puede hacer nada, que los cambios se consiguen en colectivo, en comunidad.

Ser voluntaria es una recompensa emocional muy positiva que me permite transmitir mi experiencia como mujer sorda y mayor. Además, creo que para estar contenta tienes que reflexionar, valorar lo bueno, separarlo de lo malo y enfocar tu vida. En mi caso, el voluntariado me aporta sentirme útil a los demás. Poder dar algo al resto es una compensación muy grande.

¿Qué tareas realiza como voluntaria en Fiapas?

Yo digo que soy la voz de los sordos mayores, porque como voluntaria me centro principalmente en esto. Por ejemplo, colaboro en todas las campañas de sensibilización que requieran de una persona mayor. Sé que Fiapas está enfocada a las familias y a jóvenes, y desde luego es imprescindible trabajar con estas personas, pero también nos incluyen.

La sociedad debería conocer la problemática de las personas mayores, ya que en general estamos totalmente abandonadas, como dejó claro la pandemia. Encima, en mi caso, la mayoría de las veces siento que cuando no he oído algo bien la gente piensa que es porque no he prestado atención o no lo entiendo. No se tiene esa paciencia con quienes tenemos sordera y la reacción más frecuente de las personas mayores en estos casos es el aislamiento. Por eso es cierto que ser una persona sorda, mayor y mujer es complicado.

Dada su experiencia en el voluntariado, ¿considera que es algo que se ha normalizado en España?

Creo que el voluntariado en nuestro país ha llegado tarde. No tenemos tradición porque no lo has visto en la familia, no lo has visto en la escuela… Es algo nuevo. Incluso dentro de mi propio colectivo, le digo a las personas con sordera que deben moverse, porque si prueban a hacer voluntariado seguro que se sienten bien.

Yo que soy mayor, he nacido en una España en blanco y negro, pero no quiero vivir así. Sin embargo, nuestra sociedad no es nada amable. También estamos en un momento en el que percibo que somos, en especial después de la pandemia, cada vez más individualistas. A pesar de todo, esta concepción del voluntariado está cambiando. Y la palabra cambio precisamente significa movilización, por lo que tenemos que aprovechar siempre el cambio para quitar lo que no es bueno.

La financiación proveniente de la X Solidaria ha permitido a Fiapas en 2022 llevar a cabo cuatro programas destinados a promover la inclusión de las personas con sordera y sus familias, ¿qué ha supuesto exactamente esta ayuda para vuestra labor?

Cada año, desde las diferentes redes de trabajo de Fiapas —red de desarrollo institucional, red de atención y apoyo a las familias, red de infancia y adolescencia, red de intervención logopédica, red de inserción laboral, red de formación especializada y red de promoción de la accesibilidad— se llevan a cabo acciones que benefician a 1.230.000 personas, de las cuales más del 97 % utiliza la lengua oral para comunicarse. Cada año, más personas participan en el trabajo en red y en los programas que se financian con el 0.7% de la X Solidaria.

Por eso, desde Fiapas, y junto a todas las entidades que forman parte de la Campaña, se anima a la ciudadanía a marcar la X Solidaria. Este gesto es muy sencillo, ya que solo se tiene que buscar y marcar antes de confirmar el borrador la casilla 106 de Actividades de Interés Social.

En su caso concreto, además es usted beneficiaria del programa para la accesibilidad auditiva. ¿Cómo le ha cambiado la vida gracias a él?

La existencia de los programas de accesibilidad, la prestación de servicios como bucle magnético, subtitulado y otros me permiten ser más autónoma y tener más participación en la sociedad. En el caso del bucle magnético, sirve fundamentalmente como complemento para las personas que llevan audífonos. Y los subtítulos los vemos necesarios porque, aunque el lenguaje de signos tiene su valor, también tenemos otras herramientas que ayudan a normalizar la situación.

¿De qué otras maneras han logrado eliminar barreras a través de estos cuatro programas?

Con estos cuatro programas —programa para la accesibilidad auditiva y el acceso a la información y a la comunicación; programa para la promoción de la vida independiente y la inclusión en la comunidad de las personas con discapacidad auditiva; programa para el fortalecimiento de la capacidad de representación del Movimiento Asociativo de Familias Fiapas y la campaña de sensibilización “Que lo escuche todo el mundo”— Fiapas avanza en la consecución de su propósito: construir una sociedad inclusiva donde las personas con sordera y sus familias sean protagonistas de sus propias vidas, ejerzan sus derechos y participen en igualdad de condiciones.

Pero también puede llevar a cabo una intensa labor de incidencia política y social, no solo para la promoción y defensa de los derechos de las personas con sordera y los de sus familias, sino también para la toma de conciencia por parte de administraciones, instituciones y de la sociedad en general. Sobre los recursos existentes para la accesibilidad auditiva y el acceso a la información y a la comunicación.

Entre los mencionados programas se encuentra la campaña de sensibilización “Que lo escuche todo el mundo”, ¿cómo forman a la población para lograr que sepa incorporar la accesibilidad auditiva ante situaciones de emergencia?

Prácticamente desde su origen, uno de los objetivos de Fiapas ha sido promover la formación y el asesoramiento a usuarios y profesionales en materia de accesibilidad. Lleva a cabo la organización y desarrollo de acciones formativas dirigidas a proporcionar información precisa y actualizada sobre la importancia de la accesibilidad auditiva, a la información y a la comunicación en todos los ámbitos.

En concreto, en este contexto, ha participado en varias ocasiones en la formación de los profesionales de emergencia, además de promover la toma de conciencia acerca de la situación de vulnerabilidad, dificultades y riesgos que viven las personas con sordera. Se han aprovechado los canales de comunicación propios de Fiapas, así como a través del envío de notas de prensa a los medios de comunicación generalistas y especializados.

¿Opina que ahora hay mayor concienciación y medidas de cara a promover la inclusión de las personas con discapacidad auditiva?

En este momento hay algunos grupos y asociaciones con sensibilidad e interés, pero la sociedad en general tiene un camino por recorrer. Soy consciente de que cualquier pasito cuesta tiempo y dinero, aunque también hay cierta falta de sensibilidad.

Por ejemplo, no veo comprensible que las nuevas tecnologías no homologuen todo. En mi caso, que utilizo Bluetooth en mis audífonos, cualquier otro sistema que también vaya por Bluetooth debería reconocerlos. O, ¿cómo puede ser que en un bloque de vecinos se cuestionen las barreras arquitectónicas pero no las acústicas? Los telefonillos, que son importantísimos, no están diseñados para una persona sorda. Del mismo modo, debido al elevado precio de los audífonos, el sector de la población sin poder adquisitivo queda excluido directamente. Por eso quiero y defiendo que todo el mundo tenga esos derechos.

En base a su experiencia, ¿cómo de importante considera que la población marque la casilla de “Actividades de Interés Social”?

Es imprescindible conseguir recursos para poder realizar programas concretos para que a las personas con discapacidad, no solo la auditiva, no se las excluya de la sociedad. Además, es un gesto muy sencillo y creo que también es una manera de devolver las oportunidades que nos ha dado la vida. Debemos ser conscientes de que, sin esos medios económicos, hay proyectos que no podrían hacerse. Por eso, marcar la X en la casilla 106 es un principio de solidaridad y el inicio de la toma de conciencia social hacia la igualdad.

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