Ejes imprescindibles para habitar el mundo: feminismo, ecologismo y transformación social

 En Opinión
GEMMA ALTELL ALBAJES, PSICÓLOGA SOCIAL Y FUNDADORA DE LA CONSULTORA G360

El 5 de junio fue el Día Internacional del Medio Ambiente. Quizás habrá personas que no se sientan interpeladas; ésta no es mi lucha pensarán. Me gustaría en este caso compartir una reflexión acerca de cómo debemos tener siempre presente que muchas de nuestras luchas para transformar la sociedad deben ir, necesariamente, unidas. A menudo encontramos miradas encapsuladas, pancartas con un solo nombre o división dentro del activismo o los movimientos sociales perdiendo de vista aquello que es estructural.

La transformación social hacia un mundo socialmente más justo deberá ir de la mano de una transformación también feminista y ecologista. En realidad, hablamos, en todos los casos, de poner la vida en el centro. Atender a las necesidades de las personas y del planeta siempre desde una visión política y crítica que nos permita identificar que las desigualdades sociales vienen justamente provocadas por el sistema en el que vivimos y que está dando señales desesperadas de estar llegando a su fin.

Las etiquetas muchas veces son trampas que no nos permiten identificar como operan todas las desigualdades a la vez y entender la complejidad. Es justamente esa complejidad la que a veces toma la apariencia de discrepancias profundas, por ejemplo, entre quienes luchan por la transición ecológica y quienes luchan por sostener los puestos de trabajo en las fábricas de coches-por elegir una cuestión de las múltiples que hay sobre la mesa- Esa aparente discrepancia en los argumentos demasiado a menudo no nos permite ver que es un mismo sistema el que sostiene sistemáticamente unos determinados privilegios. Las falsas dilemáticas pretenden jerarquizar problemáticas que deberían ser consideradas a la vez, como partes de un todo que plantea la necesidad de la redistribución de los recursos de forma equitativa y la garantía de los Derechos Humanos para todas las personas. Para ello es necesario identificar y nombrar todos los ejes de discriminación que operan (el género, la etnia, la orientación sexual, el capacitismo, el país o continente que habitamos, la situación económica, nuestra salud mental… y un largo etcétera). Nos educan para un mundo pensado para sobrevivir sólo haciéndote un lugar tú mismo, tu misma; es por ello que la miopía en los análisis nos dificulta ver que el problema es justamente éste: La poca conciencia de mundo, de viajar en el mismo barco.

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