3 de diciembre, ¿un día para celebrar?

 En Opinión, PVE
FERMÍN NÚÑEZ, PERIODISTA

Cada 3 de diciembre celebramos el Día internacional y europeo de las personas con discapacidad. Y quienes a lo largo de todo el año participamos de sus reivindicaciones de derechos, de sus dificultades diarias, de sus situaciones de discriminación… siempre nos acabamos preguntando ¿Realmente es un día para celebrar?

Este año, el Cermi, que es la plataforma que reúne a todas las organizaciones de la discapacidad y defiende sus derechos con gran tesón y eficacia, insiste en su manifiesto en la necesidad de cambiar la Constitución Española para adecuarla a los tiempos que corren. ¿Y qué es lo que habrá que cambiar, se preguntarán ustedes?

El artículo 49 de la llamada Carta Magna, dice exactamente: 

Los poderes públicos realizarán una política de previsión, tratamiento, rehabilitación e integración de los disminuidos físicos, sensoriales y psíquicos, a los que prestarán la atención especializada que requieran y los ampararán especialmente para el disfrute de los derechos que este Título otorga a todos los ciudadanos.

Resulta cuanto menos inapropiada esa denominación de las personas con discapacidad como “disminuidos”, así en masculino genérico y con un término que supone actualmente un menosprecio hacia estas personas. Recuerden ustedes que estamos hablando de la “Ley de leyes”, la principal norma de nuestro ordenamiento jurídico, el último recurso en la defensa de los derechos de cualquier ciudadano o ciudadana de nuestro país. ¿Cómo puede asumir la Constitución un papel de garante de los derechos de estos y estas ciudadanas, si ni siquiera les reconoce la condición de “personas”?

Pues con esta idea, el gobierno trató de impulsar la reforma Constitucional del citado artículo, que el pasado mes de septiembre fue vetada por Vox y el PP en el Congreso. Y así seguimos.

Las personas con discapacidad y aquellas que desde nuestro ámbito laboral, familiar o solidario tratamos de apoyarlas y defender sus causas, nos pasamos vidas enteras argumentando lo obvio y evidente: que estas personas son personas, que son ciudadanas, que contribuyen a la sociedad igual que usted y que yo, en la medida que les dejan. Lo hacemos cuando toca defender la Ley de Dependencia, las condiciones dignas en el empleo y las pensiones, la lucha contra las dobles discriminaciones, el derecho al voto, y un largo etcétera. Cada 3 de diciembre sus organizaciones lanzan manifiestos, esperando la reacción social. 

¡Claro que hay motivo de celebración! En muy pocos años, hemos conseguido influir en gobiernos y sensibilizar a las sociedades europeas e internacionales contra el abuso y la discriminación. Nuestros logros son solo comparables a nuestros retos. Por eso resulta tan anacrónico y frustrante andas a vueltas con “los disminuidos” ¿De verdad no podemos superar eso?

Ojalá llegue el tiempo en que el 3D se convierta en un día de simple celebración de la diversidad. Un día que nos incluya a usted y a mí, y a todas las personas con y sin discapacidad, reconociendo por igual su valor y superando cualquier definición que hable de nuestras incapacidades o defectos. Ese día seguramente la lucha seguirá, habrá causas que defender, pero al menos se habrán acabado las tediosas reivindicaciones de lo obvio y se habrá impuesto por fin el sentido común.

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