Saturnino Peña, vocal del Comité Nacional de Cruz Roja

«Buscar una sociedad más justa es nuestra responsabilidad»

 En Entrevistas
Saturnino Peña en una de las sedes de Cruz Roja
Por Nieves Sanjuan

Lleva más de siglo y medio dedicada a construir un mundo más inclusivo. Hablamos de Cruz Roja; un símbolo de la ayuda humanitaria mundial. El domingo, 8 de mayo, fue su aniversario. y con motivo del Día Mundial de la Cruz Roja y la Media Luna Roja hablamos con una de las personas que ponen su granito de arena en la organización. Es Saturnino Peña (Cáceres, 1959), voluntario  desde hace más de una década, preside la Asamblea de Cruz Roja Alcorcón y es vocal electo del Comité Nacional. Peña conoce muy de cerca el alcance de una organización que logra llegar a los colectivos más vulnerables de la tierra. Hoy nos narra su experiencia en una organización que acumula 160 años de historia.

¿Qué supone el Día Mundial de la Cruz Roja para las personas que están en la entidad?

Para el equipo humano de Cruz Roja, tanto voluntariado como personal laboral y en mi caso, como persona voluntaria que soy, celebrar el Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, supone el fortalecimiento de nuestro compromiso solidario con las personas vulnerables y la reafirmación del impacto de nuestra actividad voluntaria a nivel mundial a través de las 192 Sociedades Nacionales miembros de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

¿Qué papel tiene el voluntariado en Cruz Roja?

El carácter voluntario es el principio fundamental de la Cruz Roja e impregna tanto la actividad como la gobernanza de la Institución, abierta a todo el voluntariado a través de elecciones abiertas que se celebran cada cuatro años.

¿Guardas algún recuerdo especial dentro de la organización?

Son muchas las experiencias que me han dejado huella pero, si tuviera que elegir, seleccionaría dos. La primera se remonta al inicio de mi actividad voluntaria, en 2009, en los proyectos de Empleo como formador en los talleres de habilidades sociales. Pude comprobar y sentir la importancia de escuchar y recibir atención. Para aquellas personas, acudir a los talleres era un estímulo para seguir viviendo. Recientemente, y a raíz de mi participación en el proyecto de Personas sin Hogar, he podido constatar lo frágil que es nuestra vida y el ejemplo de dignidad que nos ofrecen las personas en situación de sinhogarismo.

¿Qué le llevó a formar parte de la Cruz Roja?

La búsqueda de una sociedad más justa a través de la actividad voluntaria y la creencia de que esta búsqueda es también una responsabilidad que nos interpela como ciudadanía, además del enriquecimiento personal que supone compartir valores como la cooperación, el trabajo en equipo y la solidaridad.

¿Qué asignaturas siguen estando pendientes a nivel social?

En lo que respecta al voluntariado, tenemos dos retos claros. Por una parte, canalizar y organizar las iniciativas solidarias espontáneas que se activan cuando surge una emergencia social. Más allá del voluntariado formado, preparado y especialista en emergencias, hemos podido comprobar cómo la contribución de la ciudadanía, en el plano local y de barrio, resulta fundamental para la provisión de respuestas a las personas vulnerables. Por otra parte, tenemos un reto con la acción del voluntariado que se realiza desde casa, en remoto o a través de los medios digitales. Esta modalidad es cada vez más grande y provoca incertidumbres relacionadas con la seguridad o la calidad del servicio, por ejemplo. Esto supone para Cruz Roja un reto continuo.

¿Cómo han evolucionado en el último año las realidades sobre las que trabajan?

Conviviendo con la pandemia de la COVID-19 y, además de las emergencias habituales a las que hacemos frente todos los años como la llegada de pateras, incendios o inundaciones, hemos tenido que atender grandes emergencias como la nevada Filomena, la evacuación de personas refugiadas de Afganistán y el volcán de La Palma. Esta situación ha provocado en Cruz Roja “emergencialización” del conjunto de la organización. Aunque la tendencia a la transversalidad y simultaneidad de las intervenciones no es reciente, digamos que la evolución del último año ha sido a maximizar esta coordinación, situando a la persona en el centro de las respuestas.

¿Desde qué frente actúa la Cruz Roja en el conflicto existente en Ucrania?

Trabajamos en dos niveles, que podrían desglosarse a su vez en otros dos: trabajamos a nivel nacional e internacional para actuar ante la situación de emergencia actual y preparar la siguiente fase de recuperación de la emergencia. En el plano internacional trabajamos con la Cruz Roja Ucraniana mediante el envío de ayuda humanitaria y personal especializado dentro de las fronteras del país; y con las Cruces Rojas de los países fronterizos, con diferentes iniciativas. En el plano nacional gestionamos la acogida de personas solicitantes y beneficiarias de protección internacional en el marco del sistema nacional de acogida del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.

¿Cómo adaptó la organización su acción social a la pandemia del COVID-19?

La experiencia de Cruz Roja nos permitió dar desde el primer momento respuestas rápidas y eficaces ante una situación inédita en nuestras vidas. Desde el primer día, nuestras sedes siguieron abiertas, aseguramos el mantenimiento de nuestros programas esenciales, intensificamos nuestra actividad con las personas vulnerables e incorporamos nuevos enfoques de apoyo humanitario, como fueron las Unidades de Respuesta Rápida y  la puesta en marcha del servicio “Cruz roja Te Escucha”, un servicio de apoyo y acompañamiento psicosocial.

¿Qué retos afrontará Cruz Roja en el futuro?

Cruz Roja tiene casi 160 años de historia, y esa historia está caracterizada por la capacidad de adaptación a lo que la sociedad necesitaba en cada momento. Sin duda, los retos de Cruz Roja a futuro pasan por escuchar a la sociedad en sus demandas, habilitando sistemas de escucha adaptados y eficaces, ser una organización útil para quienes quieren ejercer su solidaridad e identificar aquellas situaciones de vulnerabilidad, recurrentes o emergentes, públicas o inadvertidas, sobre las que Cruz Roja pueda y deba intervenir. Todos estos retos tienen como hilo conductor las relaciones sociales y sus formas de expresión o, lo que es lo mismo, tendrán como prioridad la digitalización, la brecha digital de uso y acceso, la soledad no deseada, la salud mental, el cambio climático, las mujeres, las personas desempleadas, nuestros jóvenes y las personas refugiadas y migrantes.

 

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