UNAD y Lares presentan un estudio sobre mayores y adicciones

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UNAD y el Grupo Social LARES  han presentado un informe que desvela que el 56 por ciento de las personas mayores ha consumido ansiolíticos y antidepresivos en el último año. Es lo que recoge el informe ‘Personas mayores y adicciones: un diagnóstico de LARES y UNAD, con perspectiva de género’ cuyo objetivo es realizar una radiografía sobre la realidad que viven, conocer sus necesidades y así trabajar de una manera integral.

La muestra se ha centrado en personas mayores de 55 años, usuarias de los recursos de atención de la red UNAD y la Fundación Lares y durante la presentación, el presidente de la red UNAD, Luciano Poyato, explicó que “cuando hablamos de mayores y adicciones es importante poner el foco en normalizar que la población envejece y esto no significa necesariamente que determinados consumos desaparezcan de la vida de las personas por cumplir años”. De hecho, aseguró que los consumos pueden mantenerse o incluso iniciarse independientemente de la edad de las personas.

De la misma manera, Poyato declaró que, al aumentar la esperanza de vida, la supervivencia de las personas que han sufrido o sufren adicciones también crece. “Son personas con adicciones que envejecen y por lo tanto es evidente que necesitarán recursos específicos, recursos compartidos con profesionales preparados y concienciados para trabajar con población mayor con algún tipo de adicción”, puntualizó.

Por su parte, el presidente de LARES, Juan Ignacio Vela, destacó que “este diagnóstico nos aproxima a una realidad que existe y que merece toda nuestra atención. Desde Lares y UNAD, pretendemos ser pioneros para que otras entidades, junto a nosotros, sigan profundizando e investigando esta problemática para facilitar la comprensión y atención de esta realidad concreta”.

Además, este proyecto “encaja en el modelo de Atención Integral y Centrado en la Persona que el Grupo Social Lares lleva desarrollando años, ya que la base es conocer de pleno la trayectoria de vida y las circunstancias de cada persona. Para ello, no solo es necesario escuchar sus necesidades e inquietudes, sino poder comprenderlas y atenderlas de forma integral”, concluyó Vela.

En la presentación del estudio también participaron la exministra de Asuntos Sociales y presidenta del Observatorio Estatal de la Soledad No Deseada (SoledadES) Matilde Fernández, que manifestó que el Estado del Bienestar debe evolucionar a un modelo “cuidador” y esto significa que las personas tienen que estar en el centro de cualquier decisión política.

Por ello, apuntó que se debe crear una sociedad comunitaria con políticas transversales e intergeneracionales para, precisamente, abordar desde todos los puntos de vista los problemas reales de la población, en este caso de las personas mayores con adicciones. “El conjunto de profesionales del bienestar tenemos que ir donde está la gente, no esperar a que vengan”, subrayó. Así, instó a elevar este trabajo a organismos e instituciones y “planificar en la agenda el derecho democrático a que la ciudadanía lo conozca para que cale”.

Seguidamente se presentó el estudio que se completa con una parte cualitativa y otra cuantitativa, y en el que se prestó especial atención a las mujeres que en ocasiones son “invisibles” debido a los estigmas que recaen sobre ellas por el mero hecho de envejecer y tener algún tipo de adicción.

La muestra del estudio se ha centrado en personas mayores de 55 años, usuarias de los recursos de atención de la red UNAD y la Fundación Lares, teniendo en cuenta el envejecimiento precoz que se produce cuando se han consumido sustancias a lo largo de la vida. Así, la edad media de la muestra se fija en 79,35 años y son personas con un alto grado de autonomía en las actividades de la vida diaria.

De las más de 200 personas encuestadas, el 80% pertenece a entidades Lares y el 20% a UNAD y de ellas el 60% son mujeres. En este punto, hay que destacar que el 21% de las mujeres ha sufrido alguna vez algún tipo de violencia de género por parte de su pareja.

PRINCIPALES DATOS

Entre los principales datos del estudio se desprende que el 52% de las personas encuestadas ha consumido alcohol y/o tabaco en los últimos 12 meses, una cifra que baja al 44,8% en el caso de las mujeres. En relación con las sustancias ilegales, el 9,8% ha consumido alguna o varias de ellas en el último año.

Por otro lado, el 42% ha jugado y/o apostado en el último año, una cifra que crece hasta el 52,6% en el caso de las mujeres y que se mantiene en el 47,4% en hombres.

En relación con las sustancias farmacológicas, el 56% de las personas entrevistadas reconoció haber tomado fármacos como ansiolíticos y/o antidepresivos en el último año. Este subgrupo de farmacología tiene una edad media de 78,70 años y un 64% de las personas que lo forman son mujeres. Además, destaca que con este consumo de sustancias se tienen bajos niveles de percepción del riesgo de conductas adictivas.

Teniendo en cuenta los resultados del ámbito cualitativo, la investigación muestra que existe una doble estigmatización que recae sobre las personas mayores que consumen, por razón de edad y consumo, que se eleva hasta el triple en el caso de las mujeres.

Además, se observa que, debido a esto, las mujeres llegan más tarde y en peores condiciones, tanto físicas como psicológicas, a los recursos de atención.

PROPUESTAS DE MEJORA

Así, con estos datos sobre la mesa UNAD y LARES realizan una serie de propuestas para mejorar la atención de este colectivo, que pasan por formar a profesionales en envejecimiento y adicciones, crear recursos específicos, adaptar los ya existentes desde una perspectiva integral, realizar terapias de apoyo psicológico de mayor duración y frecuencia, así como crear protocolos para la atención de las entidades y fomentar el estudio y la investigación en este ámbito, poniendo el foco en las mujeres.

De la misma manera, ambas entidades aprovecharon para hacer un llamamiento a las administraciones públicas para que la atención a estas personas se haga de una manera interdisciplinar entre profesionales del ámbito de las drogodependencias, de la geriatría y de la atención primaria y pidieron que se establezcan circuitos entre los diferentes servicios asistenciales para reflejar así la interseccionalidad del fenómeno social.

Este proyecto, que cuenta con financiación del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, es pionero en aportar una visión real sobre las adiciones más allá de la edad de jubilación.

 

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