Uge Sangil, presidenta de FELGTB

«Por más que gritéis y nos insultéis, no vamos a volver al armario»

Uge Sangil (Santa Cruz de La Palma, 1968), formada en Educación Social y con amplia experiencia en temas de discapacidad, es presidenta de FELGTB desde 2018. Para ella, que se considera transgénero/no binaria, la libertad es mutua: “si se la quitan a otro, me la quitan a mí también”, dice.

Le preocupa el discurso de odio que ha permeado en todos los niveles de la sociedad. No obstante, considera que España sigue siendo un país en donde la diversidad enriquece y no divide.

 En Entrevistas, PVE

Por Mauricio H. Cervantes

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales, FELGTB destaca, que según una encuesta realizada a personas trans, más del 40 % había sufrido amenazas o maltrato psicológico en 2018, pero de los 971 delitos de odio identificados en su informe anual con datos policiales, organismos públicos o entidades LGTBI solo el 16 % se había cometido contra personas trans.

Ante esos datos, Sangil nos cuenta que aún hay muchos casos que no son denunciados: por la falta de confianza en los cuerpos de seguridad del Estado, por ignorancia, o quizá por falta de recursos. Y sostiene también que aún falta contar muchos casos sobre acoso escolar, es decir, uno de los grupos en los que el acoso está más presente. “Aún hay un componente importante de la infradenuncia”, zanja.

En teoría, España hoy es más tolerante y sexualmente abierta, ¿por qué aumentan los delitos de odio contra la comunidad LGTBI+?

Las agresiones que estamos viendo y viviendo contra la comunidad LGTBI en gran parte son debido al discurso de odio que ha aumentado muchísimo. Ahora mismo está en auge y mucho de eso viene desde los sectores de la ultra derecha. No podemos negar que hay un movimiento contra los derechos de la comunidad LGTBI por parte de algunos partidos políticos. Y eso, como consecuencia, da pie a que otros grupos extremistas arremetan contra el colectivo. Nuestra sociedad es democrática y abierta. Respetamos la diversidad, pero desafortunadamente persisten grupos con discursos muy violentos. Pero eso no sólo sucede en España y en Europa, también lo vemos en Estados Unidos, en Asia, y el Latinoamérica. En todo caso, lo dramático para nuestro país es que ahora mismo ese discurso está en las instituciones. Y eso sí que es muy grave.

¿Cuáles son las acciones desde FELGTB para frenar la discriminación, el odio, las agresiones?

Estamos trabajando en muchos frentes, desde la incidencia política hasta la promoción de un pacto de Estado contra los discursos de odio que se producen desde algunas entidades políticas. Pedimos, solicitamos y exigimos la formación al respecto en los distintos cuerpos de seguridad del Estado. Hay que apostar por la prevención. Y hablar de la diversidad, porque lo que no se conoce no se puede respetar. También trabajamos en la divulgación y desde la educación. Tampoco me puedo olvidar de una ley que está en el Consejo de Ministros y que se aprobó el anteproyecto en julio de este mismo año, se trata de la ley Trans y de derechos LGTBI.

Por un lado, Madrid concentra el gran festejo del Día del Orgullo, pero, por otro, es escenario de agresiones y manifestaciones contra los derechos de la comunidad LGTBI. ¿Qué falla? 

Madrid ha creado un Orgullo y una manifestación estatal como no la hay en otro lugar del mundo. Hemos salido a las calles, nos hemos manifestado. Somos una manifestación reivindicativa, por encima de todo. En ella nos mostramos como somos, tal cual. Nos queremos con libertad. Pero, evidentemente, hay algo que aún no hemos podido consolidar y por eso vemos que el discurso de odio sigue vivo. ¿Y eso qué es lo que provoca? Pues que se desvíe la mirada de respeto hacia el colectivo. Es importante seguir con el Orgullo y festejar nuestros derechos conseguidos. Seguiremos estando en las calles. Defenderemos a las mujeres, al colectivo gitano, a los migrantes. El discurso de odio contamina, y yo no creo que haya dos Madrid. No creo en lo de ‘las dos Españas’. La mayoría, definitivamente, respeta la diversidad.

¿Qué opina de la manifestación que grupos de intolerantes organizaron en Chueca hace unos días?

Fue surrealista. Cuando vi, un día antes, que estaba anunciada esa manifestación dije: “eso no va a pasar”. Pero cuando te das cuenta de que sí está sucediendo es muy triste. Yo estaba muy cerca de allí, y la verdad es que impone. Pero dije: “Por más que gritéis y nos insultéis, no vamos a volver al armario, no vais a echarnos de nuestros barrios”. Es duro y es necesario hacer una reflexión al respecto a esto que está sucediendo. Hay que pensar por qué están allí, y, sobre todo, quiénes están detrás.

¿Basta con visibilizar el problema en redes sociales, o con campañas publicitarias para hablar de una solución? 

No. Definitivamente no. No basta con las redes sociales. De hecho, las redes pueden llegar a distorsionar el mensaje. Creo que es fundamental educar en la diversidad. Educar es prevenir, y sólo así conseguiremos que los derechos humanos sean reales y efectivos. Sólo así conseguiremos el respeto y la igualdad. Porque somos personas que amamos y que sentimos.

¿Es una cuestión generacional o de educación que mucha gente no comprenda la diversidad en la sociedad?

Yo creo que es de educación. Es una opinión personal. Nos han educado en una sociedad binaria, una en la que “hay que ser” heterosexual, y en la que está definido a quién amar y cómo debemos de ser. Quienes nos rebelamos es porque sabemos que no encajamos en ese puzle. Hay que entender que los parámetros deben de cambiar, y saber que la diversidad enriquece.

Como sociedad, en España estamos cada vez más polarizados (política y socialmente). ¿Dónde queda la comunidad LGTBI en un escenario tan complejo?

En la izquierda hay muchas izquierdas. Y el colectivo puede tener muchas miradas. También es cierto que hay partidos nacionalistas que respetan la diversidad. Por mi parte, te puedo decir a quién no votaría: ni a Vox ni al PP. Porque son dos partidos que no respetan los derechos LGTBI. Después de eso, ya tengo un camino para elegir mi voto.

¿Cómo es el futuro LGTBI en España?

Yo soy optimista y estoy esperanzada por el anteproyecto que está en el Consejo de Ministros. Espero que se apruebe y que luego se ejecute. Eso será un paso más en España para alcanzar la igualdad real. Eso es lo que ansiamos y creo que lo conseguiremos.

¿Qué significa el voluntariado para usted?

Al voluntariado le pido que no se canse. Que crea en su lucha. Que crea en lo que está reivindicando y que crea en los derechos humanos. Que nunca tire la toalla. Le pido que si hay un momento para descansar lo haga, pero que respire, que coja fuerzas y que siempre regrese. Nuestra sociedad necesita del voluntariado. Necesitamos del otro para avanzar. La recompensa no será material, pero sí humana y de satisfacción por luchar para todos y todas.

¿Qué opina sobre la reciente llegada del gobierno talibán en Afganistán, en relación a los derechos de la mujer y los derechos humanos?

Es duro. Es muy duro. Estamos hablando de seres humanos, de personas que ahora mismo están perdiendo su libertad y sus derechos. Me refiero a personas que ahora están en la disyuntiva de o ser esclavos o tener que esconderse. No olvidemos que, además de Afganistán, todavía hay 7 u 8 países en el mundo en los que se matan a las personas LGTBI. Es muy triste que la humanidad pierda todo lo que ha conseguido mediante su inteligencia en cuestión de minutos, y todo lo mejor quede reducido a cenizas, a tierra. No somos ajenos a lo que sucede allí: si la libertad se la quitas a otro, también me la quitas a mí.

 

 

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