Menores en zonas de conflicto se enfrentan al riesgo de sufrir violencia sexual

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Uno de cada seis niños y niñas en zonas de conflicto está en riesgo de sufrir violencia sexual, según desvela un informe de Save the Children, que alerta de que 72 millones de menores -el 17% de los 426 millones que viven en zonas de conflicto a nivel mundial- viven cerca de grupos armados que ejercen violencia sexual contra ellos.

El informe ‘Weapon of War: Sexual violence against children in conflict’ muestra que el riesgo de sufrir violencia sexual por parte de la infancia es casi diez veces mayor ahora que hace 30 años (8,5 millones en 1990).

Los países donde la infancia se enfrenta a un mayor riesgo de violencia sexual son Colombia, Irak, Somalia, Sudán del Sur, Siria y Yemen. Entre los riesgos se incluyen la violación, la esclavitud sexual, la explotación sexual, el embarazo forzado, la esterilización forzada, el aborto forzado, la mutilación sexual, el abuso sexual y la tortura sexual a manos de grupos armados, fuerzas gubernamentales y fuerzas del orden.

Los niños y niñas que sobreviven se enfrentan a varios retos, agravados en los conflictos armados, como son la falta de sistemas y procesos para denunciar el delito, el estigma, el miedo a las represalias y la falta de apoyo.

Desde 2006, Naciones Unidas ha confirmado la existencia de más de 20.000 casos de violencia sexual contra la infancia en zonas de conflicto. Uno de cada seis considerado de extrema gravedad. Su informe más reciente recoge 749 casos de violencia sexual contra menores en conflictos armados solo en 2019, de los cuales el 98% tuvo como víctima a niñas. Además, los casos atribuidos a las fuerzas estatales casi se duplicaron con respecto a 2018. Sin embargo, es probable que estos casos representen solo una pequeña parte de los casos reales, como revela la nueva investigación de Save the Children.

‘Arma de guerra’

La directora general de Save the Children Internacional, Inger Ashing, destaca que muchos casos de violencia sexual “no se denuncian, especialmente en zonas de conflicto y cuando las víctimas son menores”. Por ejemplo, según Ashing, en 2019 se denunciaron de media solo dos casos al día de violencia sexual contra niños y niñas que viven en zonas de conflicto.

La violencia sexual se utiliza a menudo como arma de guerra contra la infancia y otros civiles para aterrorizarlos, sembrar el miedo y la intimidación con fines políticos y militares, para realizar limpiezas étnicas o castigar a la población civil por su presunto apoyo a las fuerzas opositoras.

En este contexto, Save the Children ha hecho un llamamiento a los líderes mundiales. A los expertos en seguridad, a los donantes, a los miembros de la ONU y a las ONG para que sitúen a la infancia en el centro de cualquier acción internacional contra la violencia sexual en zonas de conflicto. esto incluye impulsar servicios y programas que reconozcan y atiendan sus necesidades especiales.

La organización ha pedido además “que acaben con la impunidad de la violencia sexual contra los niños y niñas. Reforzando las leyes para que los autores de estos delitos rindan cuentas”. Y que refuercen y coordinen “mejor” la recogida de datos sobre la violencia sexual contra la infancia en los conflictos.

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