Aída Vázquez, voluntaria e integradora social, forma parte de la Comisión de jóvenes de Unad

“El voluntariado y la participación social son una prioridad en mi vida”

Dice el refrán que ‘Quien mucho abarca poco aprieta’, para explicar que quien pretende realizar muchas cosas al mismo tiempo no será capaz de hacer bien ninguna. Pero no es el caso de Aída Vázquez (Asturias), una joven de 26 años que trabaja como integradora social en un centro de adicciones de ‘Amigos contra la droga’ (Avilés) y ha realizado voluntariado con clases de apoyo para adolescentes, clases de castellano para mujeres migrantes, en banco de alimentos, con Cruz Roja en la atención de personas sin hogar y colabora con Apramp para combatir la trata de personas. Además forma parte de la Comisión de jóvenes en Unad (la red de atención a las adicciones), tuvo tiempo para fundar la asociación socioeducativa Sociart, con educadores infantiles, y es la presidenta de la asociación vecinal de festejos de su barrio, Comver.  

 En Entrevistas, PVE
Por Laura Montalvo

Todo lo que hace lo hace “por vocación”, porque no puede quedarse de brazos cruzados cuando hay tantas cosas por hacer en su entorno más cercano. Es el vivo ejemplo del compromiso social y el voluntariado transformador, una joven con inquietudes y fehaciente defensora de la participación comunitaria.

¿En qué consiste ese voluntariado comunitario que realiza en Avilés?

Es una de las labores de las que más me enorgullezco, porque ya forma parte de mi día a día, ya que tengo que realizar muchas gestiones y me conoce todo el barrio. Vivo en el barrio obrero Versalles, de Avilés (Asturias) que tenía mala fama, la asociación de vecinos que hacía las fiestas dejó de hacerlo y propuse hace tres años retomar la actividad con un grupo de gente. Hicimos las fiestas enfocadas a la integración. Hay población gitana y existe un gran estigma, les involucramos por primera vez en la organización, incluso mujeres del barrio tejieron banderines, algunos con la bandera gitana. Aunque está dirigido a las fiestas, lo hacemos todo con un enfoque de participación, inclusivo. En pandemia por ejemplo nos volcamos en entretener a la gente por redes sociales, con música y juegos. Hicimos un festival de música de ventanas y balcones. Aparte de las fiestas trabajamos por cambiar la imagen del barrio e intentar que estemos más unidos.

Un interés por lo social que no se queda solo en su barrio…

Ni mucho menos, me encanta el mundo de los social y desde siempre supe que quería dedicarme a ello. Cuando era más joven tenía claro que quería trabajar con infancia, así que estudié Educación infantil pero también me atraía la integración social, me llamaban la atención temas como los programas con adicciones y prostitución y también lo estudié. Personas que me conocen me dijeron q no iba a poder dedicarme a ello por mi sensibilidad emocional, pero sí. Me dedico a ello y es verdad que me siento mal ante situaciones de injusticia y cuando no puedo hacer nada, pero si hago lo que puedo y lo que sé siento que estoy haciendo algo por los demás y es muy satisfactorio.

¿Ha realizado voluntariado en ese entorno de las adicciones y la prostitución?

Sí. En cuanto a adicciones, realicé prácticas en el centro de ‘Amigos contra la droga’ como integradora social y tras un tiempo me llamaron para trabajar media jornada, pero en mi tiempo libre desde hace un año estoy en la Comisión de Jóvenes de Unad (la Red de Atención a las adicciones) donde debatimos sobre campañas de sensibilización y cómo las adicciones se debe tratar de forma transversal, ya que ,muchos colectivos de población como mujeres en riesgo de exclusión, o personas con discapacidad, o privadas de libertad, también tienen el estigma de las adicciones, y hay que tratar esto como un conjunto. Y en cuanto a la prostitución, soy voluntaria en APRAMP una entidad que colabora en la prevención y erradicación de la explotación sexual y la trata de seres humanos.

¿Qué labor realiza en esta ONG?

Como voluntaria colaboro en dar clases de castellano para ayudar a estas mujeres a superar el examen nacionalidad. Además, he salido con la unidad móvil, que se dirige a en clubes y pisos para ofrecer educación sexual, con entrega de preservativos y ofrecer ayuda a estas mujeres para gestiones como ir ginecólogo, permiso residencia… animamos a denunciar, ofrecemos recursos, que nos conozcan y sepan que no están solas, que hay quien se preocupa por ellas. La asociación ha colaborado en redadas con la policía y se ha conseguido sacar a mujeres de ese mundo, pero esos procesos de la trata son muy lentos, yo aún no he vivido uno completo, con actuación y resultado, pero sí conozco un caso de una mujer que está trabajando en la asociación y que en su momento fue víctima de trata.

Es reconfortante comprobar los resultados de la acción voluntaria

Sí, aunque hay casos en los que es muy frustrante no poder hacer más. Por ejemplo, en plena pandemia me hice voluntaria de Cruz Roja en un programa para personas sin hogar, que viven en la calle. Cuando a los demás nos multaban si salíamos había quien no tenía casa y hasta se planteó la locura de darles un salvoconducto, un permiso para estar en la calle, ¡pero si no tenían dónde ir! Con la unidad les dábamos mantas y una bebida caliente, pero me dolía mucho ver la situación porque sabía que eso no era la solución. Hacíamos algo, pero no solucionamos el problema. Luego hay otras labores que he hecho que sí son más gratificantes, por ejemplo, un voluntariado que hice en Marruecos en una escuela infantil, un Erasmus con mujeres refugiadas en Italia, y cosas puntuales, como colaborar con el banco de alimentos.

Lo suyo es vocación por ayudar a otras personas

Sí, toda mi vida gira en torno al mundo social, el voluntariado forma parte de mí. El voluntariado y la participación social son una prioridad en mi vida. Incluso he rechazado algunos trabajos porque me restarían tiempo para estas labores altruistas. Pero también te digo que veces me he encontrado con el dilema de que al hacer voluntariado si me implico más y más horas es como un trabajo y eso no, se debe contratar a una persona si hace falta esa labor tan continuada. Una cosa es colaborar y echar una mano y otra es quitar un puesto de trabajo. Yo entiendo que se necesita la colaboración de los voluntarios para que las ONG puedan desarrollar sus programas, pero el Tercer Sector debería contar con más apoyos y financiación, gracias a las ONG se evitan muchas problemáticas, pero se debería invertir más en prevención.

¿Qué ha aprendido con estas labores del día a día que no aprendió durante sus estudios?

Prácticamente todo, en los estudios aprendes la terminología, los conceptos, pero en el día a día es la realidad, y descubres que hay mundos paralelos, hay realidades que desconocemos. Tener una casa y una vida más o menos normal es una pequeña parte de todo lo que existe.

 

Compartir:
Noticias recomendadas