Tania Vilkhova, directora del Área de Acción Social de la RED ACOGE

“Una persona inmigrante no es ilegal. La inmigración no es un acto delictivo”

Para evitar la expulsión masiva de personas en situación irregular en España (y las complicaciones burocráticas que ha supuesto el frenazo por la pandemia), el Gobierno anunció la semana pasada una orden para facilitar el arraigo, las reagrupaciones familiares y la renovaciones de permisos de residencia. No obstante, la xenofobia y la discriminación siguen presentes tanto en el discurso político como en la calle. En un momento en el que gran parte de la población mundial clava su rodilla contra el racismo es necesario visibilizar una realidad que sigue existiendo.

 En Entrevistas, Nuestras Entidades, PVE
Por Mauricio H. Cervantes

A ella no le resulta ajeno hablar de discriminación, pues la conoce de primera mano. “He vivido los prejuicios que aún existen sobre las mujeres ucranianas y rusas. He recibido comentarios incómodos e incorrectos”, nos confiesa Tania Vilkhova (Leópolis, 1989), que hoy dirige el Área de Acción Social de la Red Acoge, una federación de 20 organizaciones que desde 1991 se dedica a ayudar a personas inmigrantes y a personas refugiadas que están en riesgo de exclusión social.

Ella llegó a España en 2005, acompañada de su hermano, para reunirse finalmente con sus padres, que habían salido años atrás de su Ucrania natal en busca de un panorama laboral más esperanzador.  Para ella “migrar es un derecho… y todos hemos sido migrantes en algún momento de nuestras vidas. O nuestros padres, o nuestros abuelos”, nos comparte.

¿Qué es el ‘Inmigracionalismo’?

El nombre ‘inmigracionalismo’ nace de los términos ‘inmigración’ y ‘sensacionalismo’, y es un programa que tenemos desde hace siete años, aproximadamente, que tiene como objetivo ver y analizar el enfoque le dan los medios de comunicación (principalmente la prensa escrita y la televisión) a la inmigración.

Con sensacionalismo es como consideramos que muchos medios abordan una temática tan compleja como ésta. Porque se centran en la parte más negativa. Por ejemplo, ponen el foco en la supuesta ‘ilegalidad’ que ha cometido una persona al emigrar. Y eso es incorrecto.

Una persona inmigrante no es ilegal. Simplemente, porque la inmigración no es un acto delictivo. Un inmigrante no ha cometido ningún delito. Sólo está en una situación administrativa distinta a la de otras personas.

Nuestra preocupación es que muchas veces se dejan de lado los derechos humanos.

En la mayoría de las noticias nunca se toma en cuenta a la persona, ni todo lo que hay detrás de ella o lo que la llevó a dejar su país. También se suele dejar de lado el tema de género y, obviamente, el de la igualdad de oportunidades.

Nuestra política es que la migración es un derecho y que todo el mundo tiene derecho a migrar. Y todos hemos sido migrantes en algún momento. O nuestros padres, o nuestros abuelos.

Las denuncias recientes por racismo en España…

Mira, hace poco tuvimos un caso grave. Se trata de una chica hondureña en la Comunidad de Valencia que, tras ser víctima de abusos y maltrato, se le abrió un expediente de expulsión por encontrarse en situación irregular en España.  El propietario de la casa en la que ella se encontraba temporalmente (alquilada por un amigo suyo) la agredió física y verbalmente. Ella fue a la Policía para denunciar el hecho y ahí fue cuando le abrieron el expediente. Acudió a nosotros y finalmente logramos fue que se cerrara el caso para así evitar su expulsión. Sin embargo, ella sigue en una situación irregular.

Ese caso, que fue claramente por discriminación racial, y lo llevamos al Consejo para la Eliminación de la Discriminación Racial o Étnica.

Otro caso de discriminación que tuvimos fue el de una familia siria en La Rioja. Ellos ya tenían la tarjeta roja (la tarjeta de residencia otorgada a los solicitantes de asilo, tras un largo proceso), pero ningún banco les permitía abrir una cuenta. ¿Sabes por qué? Por ser de Siria. Sólo por eso. Nosotros fuimos a hablar con los bancos a explicarles que ellos tienen una tarjeta de residencia válida, pero nos respondían que no les abrían la cuenta por miedo a que pudiesen enviar dinero a su país, donde se pueden estar financiando actividades terroristas. Finalmente, lo logramos, pero fue muy complicado.

Durante la pandemia han caducado muchas tarjetas de residencia, ¿qué problemas ha supuesto esta situación?

Como te comenté antes, muchas entidades, como bancos, por ejemplo, no reconocen (que puede ser por desconocimiento) los papeles con los que una persona ya puede comprobar que está tramitando su asilo. En muchos casos hemos tenido que mediar tras el bloqueo de una cuenta porque las tarjetas de solicitud de asilo han caducado durante la pandemia. La mayoría de ellos sucedió con gente que tiene la ‘hoja blanca’ (el documento previo a la obtención de la tarjeta roja. Éste, ya permite el empadronamiento, la obtención de la tarjeta sanitaria y a la apertura de una cuenta bancaria). Nos hemos encontrado con bancos que argumentan que el tamaño de la ‘hoja blanca’ es de un tamaño incompatible con el de su escáner, o justificaciones semejantes.

Lo peor es que esto sigue sucediendo pese a que hay un Real Decreto que permite a los solicitantes de asilo tener una cuenta bancaria básica. Hemos tenido que ir a los bancos para justificar que una persona con la ‘hoja blanca’, o con tarjeta roja, tiene ese derecho.

Además, hay bancos que cargan comisiones extras a personas con este tipo de documentos, sólo porque desconfían , porque lo desconocen, o simplemente porque no lo reconocen. Incluso a mí me ha sucedido, yo tengo un NIE de larga duración, pero cuando se ha acercado la fecha de vencimiento el banco me ha cancelado la cuenta.

Por otra parte, durante el estado de alarma hemos tenido muchas denuncias por discriminación racial por parte de los servicios policiales, sobre todo, en Barcelona. Me refiero a las ‘paradas’, es decir cuando un policía para a una persona y le pide la documentación. Todas las denuncias argumentan que hubo un criterio racial. Por ejemplo, hubo mucha gente de origen paquistaní que no quería salir de casa por miedo a que les pidiesen la documentación en la calle (muchos de ellos están en situación irregular) y les abriesen un expediente de expulsión.

Más casos de vuestras actuaciones durante la pandemia…

Durante el encierro, hicimos una campaña de captación de fondos para hacer frente a estos problemas, y Google (Madrid) nos hizo una donación importante para que con ella pudiésemos comprar vales de comida (en un acuerdo con una cadena de supermercados) destinados a que las familias más necesitadas los pudiesen cambiar por alimentos. Y eso funcionó muy bien.

 La flexibilización que ha dado el Gobierno para la renovación de tarjetas y para el arraigo…

No se trata de una flexibilización. Se trata de una ampliación del periodo en el que la gente puede renovar su tarjeta de residencia, pero eso no es una flexibilización de las normas.

Tras el anuncio de la puesta en marcha del Ingreso Mínimo Vital, un partido político hizo unas declaraciones sobre el ‘efecto llamada’ que esta medida supondría.

En primer lugar, el Ingreso Mínimo Vital es sólo para las personas que están en situación regular. Todas aquellas en situación contraria no lo pueden solicitar. No tiene sentido eso que ha dicho ese partido, porque de ninguna manera esta medida supone un “efecto llamada”, como lo llaman ellos, porque no es tan sencillo beneficiarse de ella. Hay una serie de requisitos para obtenerla, y prácticamente ninguno de los casos de las personas que llegan sin papeles los cumplen.

Desde la Red Acoge pedimos que las personas menos favorecidas también puedan solicitar esa o cualquier otra ayuda.

El papel de la administración pública…

También trabajamos en la formación del personal en las administraciones (a petición de ellos). Sobre todo, sobre delitos de odio y discriminación. Con este programa llevamos más de 10 años.

Es muy importante que la administración pública sea consciente de la discriminación que viven muchos inmigrantes y refugiados, y que desde allí se genere también la conciencia social, porque hay quienes padecen una triple o cuádruple discriminación. Piensa en el caso de una mujer musulmana. Ahí ya tendría dos: por género y por religión.

Por eso es muy importante que se combatan los prejuicios y los estereotipos, de lo contrario es muy difícil que las personas que se encuentran en una situación tan difícil tengan una vida digna.

Y también es importante que la gente sepa que puede y debe denunciar los casos de discriminación. Desafortunadamente, todavía hay quienes no lo hacen por miedo. Temen que eso les afecte posteriormente para recibir un permiso de residencia, por ejemplo.

Hoy vemos –de nuevo– una Europa (y un mundo) donde se reviven los discursos racistas, ¿cómo atender las necesidades de los inmigrantes?

Últimamente ha aumentado la discriminación en materia de empleo, de vivienda, y, por increíble que parezca, de acceso a la sanidad. Todavía hoy hay personas a las que se les niega una asistencia sanitaria por no tener un suficiente tiempo de empadronamiento, o porque su situación es irregular, etcétera.

Tenemos un programa que consiste en promover la igualdad de oportunidades y la no discriminación (que funciona en 12 localidades, repartidas en distintas Comunidades Autónomas). Y uno de sus ejes más importantes es el de la incidencia política.

En las dos últimas campañas electorales, hemos detectado muchos discursos de odio en los medios de comunicación y en los discursos políticos. ¡Y mira que los hay! Hemos visto mensajes y tuits de algunos personajes políticos incitando al odio y a la discriminación.

Nuestro objetivo es que, a través de las redes sociales y otras plataformas, así como de la mano de otras entidades sociales, se denuncien estos mensajes para que desaparezcan.

¿Qué cifras maneja la Red Acoge en cuanto  discriminación?

En lo que va de 2020 nuestros datos son los siguientes: 31 incidentes discriminatorios individuales (83, en 2019); 59 incidentes discriminatorios colectivos (139, en 2019); 2 incidentes que presentan indicios de delito de odio (7, en 2019); y 60 casos de discriminación mediante la app (160, en 2019)

La importancia del voluntariado para vuestra red…

Es indispensable. Tenemos más de 1.200 voluntarios y algunas de nuestras entidades trabajan, prácticamente, sólo con ellos. Son los voluntarios quienes hacen posible que lleguemos a personas que de otra manera nos sería imposible. Ellos son los que acompañan a los inmigrantes a solicitar el asilo, ellos son los que nos ayudan muchas veces con el idioma y la enseñanza, etcétera. Por eso intentamos mimarlos lo más que se puede.

Para nosotros es muy importante el compromiso y la constancia que las personas voluntarias tienen.

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