Guillermo Martínez, ingeniero, fundador de Ayúdame3D

«Saber que ayudas a miles de personas es la mayor motivación para seguir haciéndolo»

El espíritu altruista no es una inspiración aparezca sin más. Se trata de algo innato que todas las personas llevamos en nuestro interior y que está esperando para salir en el momento justo.

Hay quienes incluso deciden dar la vuelta a proyectos, países o ideas para formar parte de algo mucho más grande. Y es que una vez que descubrimos lo gratificante que es colaborar con los demás sin pedir nada a cambio, se convierte en una rutina para siempre.

 En Entrevistas, PVE
Guillermo (dcha), probando una de las prótesis
POR TATIANA OJEDA BERMÚDEZ

Eso mismo le pasó a Guillermo Martínez, ingeniero y fundador de la ONG Ayúdame3D. Este joven de 27 años se autodefine como “inventor desde que nació” y destaca que nunca es tarde para descubrir la capacidad que tiene cada persona para ayudar a los demás, lo importante es saber aprovecharla.

En su caso fue crear prótesis en 3D para un viaje de voluntariado en Kenia al que, en un principio, pretendía llevar juguetes para niños y niñas sin familia. Esa experiencia le cambió la vida y está convencido de que «somos una comunidad, no somos individuales. Entre todos podemos dar soluciones a las personas que lo necesitan”.

Su ONG ofrece brazos impresos en 3D, o trésdesis (término con el que se refiere a prótesis fabricadas con esa tecnología), de forma gratuita a personas sin recursos en cualquier parte del mundo. Para él y para todo el equipo de esta iniciativa, el objetivo es poder llegar al mayor número de rincones del mundo. Hoy lo hacen en más de 50 países.

Su acercamiento al voluntariado fue muy peculiar, ¿Cómo empezó todo?

Empezó en el año 2017 con un viaje de voluntariado a Kenia. En aquel momento yo ya manejaba la impresión 3D y mi intención era llevar algún tipo de ayuda al orfanato que iba a visitar. Pensé en llevar juguetes, pero me contaron que había personas amputadas por accidentes, casos de violencia machista o enfermedad así que decidí llevar unas prótesis. Sorprendentemente funcionaron muy bien. Pensé que no podía dejarlo así y de ahí surgió Ayúdame 3d con la filosofía de ayudara quienes más lo necesitan.

¿En qué momento se convirtió en algo tan grande? Imagino que usted empezó como pudo y desde cero.

Sí, empecé abriendo una página en Facebook y la verdad es que tuve bastante suerte porque muchos medios de comunicación se hicieron eco. Cuando ya era un poco conocido dejé el trabajo que tenía para implicarme al 100% en Ayúdame3D. Decidí esforzarme en una sola cosa y acompañarme de un equipo y colaboradores estupendos para hacerlo más grande. Ha sido eso lo que de algún modo ha hecho que estemos ya en más de cincuenta países y entregando unas 250 trésdesis nuevas al año.

¿Piensa en lo rápido que ha avanzado todo?, ¿Cuál es el secreto?

Personalmente me he dado cuenta de lo importante que es tener un poco de iniciativa propia. No es un proyecto que funciona sin intentar esforzarte al máximo. Tienes que buscarle “las cosquillas”, ver los puntos débiles y encontrar soluciones. Esto es mucho más que entregar prótesis de manera gratuita, había que buscar financiación y después buscar alternativas, crear acciones sociales, formas de divulgación y, por supuesto, creer en que todas las cosas son posibles. Es decir, no hace falta tener una enorme compañía, sino simplemente muchísimas ganas. Y no solo las ganas, porque eso es muy soñador y tampoco quiero meterme en ese mundo, también es ver que la gente responde bien y que lo que estás haciendo funciona. El pensar que estás ayudando a miles de personas es la mayor motivación para seguir haciéndolo,

¿Podría decirse que usted lo dejó todo para colaborar?

Podría decirse. Yo invierto en esto porque descubrí que tengo la capacidad de ayudar y no lo voy a desperdiciar. Supongo que era también un poco la responsabilidad que tenía al conocer una tecnología que a lo mejor en su momento no conocía a tanta gente. Pensé que porqué quedarme en Kenia si puedo continuar ayudando en España, o en Colombia, también en Pakistán, Palestina etc. Creo que todas las personas tenemos una cosa diferente al resto del mundo, una pasión o un entretenimiento, un hobby que destaca y puedes utilizarlo para ayudar a la gente.

 ¿De dónde sale esa faceta de inventor?

Soy inventor desde que nací. Básicamente intentaba crear nuevas máquinas de lavar, máquinas que me hiciesen la cama. Yo creo que al final ser inventor y ser vago va muy unido, es un poco buscar soluciones para no tener que hacer nada. Y, entre unas cosas y otras, al final te das cuenta de que es muy importante la curiosidad, la forma de entender las cosas, buscar soluciones. Yo buscaba soluciones para mí mismo en esos momentos, pero porque tampoco conocía los problemas de la sociedad, del medio ambiente y todo lo que ahora mismo podamos estar ayudando con esa tecnología.

 ¿Sigue manteniendo el contacto con el orfanato de Kenia? 

Sí, de hecho, he ido varias veces más y lo último que hemos hecho allí es el primer laboratorio social de 3D en una sala del orfanato que antes era un despacho. Pusimos un laboratorio 3D con impresoras y formamos a estudiantes de allí en para que hiciesen los brazos para gente que lo necesita, o cualquier dispositivo de ayuda. Con eso no solo estas llevando brazos en la maleta cada vez que vas, sino que estás llevando impresoras para que sean autosuficientes y puedan crear.

¿Con qué tipo de entidades colabora la ONG?

Colaboramos con entidades sociales, sobre todo en España son entidades que buscan personas que tengan alguna dificultad para acceder a prótesis convencionales, se ponen en contacto con nosotros o recibimos las medidas y a partir de ahí generamos un brazo totalmente personalizado.

Un caso que nunca va a poder olvidar…

Yo creo que al final ya te quedan los primeros, sobre todo ese profesor de primaria que me dice que por fin va a poder coger un libro y una tiza a la vez. Los casos de aquí en España también son muy bonitos porque al final conoces a las personas que te cuentan su experiencia y te dicen que han intentado tener un dispositivo ayuda toda su vida y que les pesaba mucho. Por lo general nuestros brazos son muy ligeros. Darte cuenta de que estás ayudando personas de manera objetiva, es una maravilla.

Y esa labor se ve reconocida, recientemente el INJUVE le ja premiado en la categoría de Compromiso Social…

Estoy muy contento, porque la verdad que no me lo esperaba. Eché la solicitud hace tanto tiempo que ya ni me acordaba. Me da mucha satisfacción que un jurado profesional valorare nuestro trabajo Es un subidón que te da más ganas de trabajar.

Claro, y también supone un aval de futuro.

Claro que sí. Por ejemplo, este año también conseguimos el Premio FEMINA a la mejor entidad sociosanitaria de España. Al final, todos esos pequeños reconocimientos son un impulso espectacular que generan confianza para las entidades grandes que puedan invertir en el proyecto y en el equipo, contamos con muchas personas voluntarias pero el material es costoso. Tenemos un equipo de diseño y desarrollo para lo que contamos con personas de biología e ingenierías biomédicas. Luego tenemos también la parte de comunicación y marketing y la búsqueda de financiación y creación de proyectos. También hay personas voluntarias para las impresiones 3D que son imprescindibles porque nos ayudan y nos hacen llegar a muchísima gente. Ahora mismo somos un equipo joven, con ganas y compromiso. Yo creo que al final es lo que necesita un proyecto social, que las personas crean en él y por ahora lo tenemos. Por eso estoy súper contento.

Destaca la importancia de las personas voluntarias en el equipo. ¿Cómo valora ese espíritu altruista?

Es muy importante. Si tú tienes una experiencia o conocimiento o unos recursos, tienes que buscar soluciones para los demás, porque al final somos una comunidad y no somos individuales. Podemos dar soluciones para gente que lo necesita. Es súper importante. Yo me di cuenta cuando llegue a Kenia, me iba con unos brazos en la maleta, igual que podía ir con los juguetes, y me di cuenta de que reallmente estaba ayudando a personas y que les estaba cambiando la vida, fue un subidón.

Ayúdame3D es un buen ejemplo de que la tecnología también está aquí para colaborar y para facilitarnos la vida.

Claro, la tecnología es un medio, al final es no es mala de por sí, es cómo lo usas. Hay que fomentar que se use bien. Es la persona quien tiene que decidir qué hacer con esa tecnología. Por eso para nosotros es muy importante nuestra posición, ser pioneros en esta divulgación tecnológica y seguir a tope. Sé que habrá entidades, empresas que hagan cosas malas, que las hay y tenemos que ser las entidades sociales las que demos a conocer que se utiliza la tecnología para ayudar a la sociedad.

¿Recomendaría hacer voluntariado?

Sí, sí, por supuesto que lo recomendaría. Es importante conocer otras culturas, conocer a las personas, conocer sus problemas, sus situaciones, su forma de vivir. Creo que es algo muy importante porque estamos metidos en una burbuja desde la que podemos ver todas las noticias del mundo por la tele, por la radio, pero no nos damos cuenta hasta que vemos la realidad. Creo que es importante viajar, conocer nuevas realidades y darte cuenta de qué manera puedes poner tu granito de arena. Creo que eso es lo esencial para cualquier persona, buscar su propia forma de ayudar.

 

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