Boti García Rodrigo, activista LGTBI, directora general de Diversidad Sexual y Derechos LGTBIen el Ministerio de Igualdad, defensora del 'Orgullo'

“Las mujeres trans han sido las más marginadas, discriminadas y humilladas”

María Dolores “Boti” García Rodrigo es una de las activistas más conocidas en lo que respecta a la lucha por la igualdad del colectivo LGTBI. En enero de 2020 fue nombrada directora general en materia de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI dentro del Ministerio de Igualdad, un cargo que parece haber sido diseñado exclusivamente para ella.

La que fue directora durante años de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales, sigue luchando cada día por conseguir una igualdad real. A sus 75 años, incluso a través del teléfono, desprende una energía reveladora. Una ráfaga de aire puro que se mueve con dirección al progreso.

 En Entrevistas, PVE
POR TATIANA OJEDA BERMÚDEZ

Cuenta que, desde su nombramiento en la Dirección General, el trabajo se ha convertido en su vida, y que el día no tiene horas suficientes para todo lo que hay por hacer y por cambiar en nuestra sociedad. Este año se ha enfrentado al ‘Orgullo’ más extraño desde sus inicios, una celebración que finalizó el pasado sábado y que, en palabras de Boti, tenía que conmemorarse más que nunca.

Esta celebración del ‘Orgullo’ ha sido muy diferente: actos telemáticos, trabajo desde casa y todo en mitad de una pandemia mundial, ¿Cómo ha vivido este proceso?

Para mí, aunque haya sido muy distinto, este año teníamos hacer el Orgullo más que nunca. No podíamos dejar de defender nuestros derechos, porque el orgullo defiende y visibiliza los derechos del colectivo. Es la apuesta por la libertad y la visibilización de nuestra diversidad. Evidentemente hemos realizado todos los actos adaptándonos a la situación sanitaria y teniendo mucha prudencia. Y quiero aprovechar para dar la enhorabuena a Plataforma del Voluntariado por haber participado en la cabecera del Orgullo virtual.

¿Cuál diría que ha sido el balance del Orgullo 2020?

Ha sido un balance muy positivo. Se ha hecho una Declaración Institucional y se han tomado una serie de medidas referidas al impulso de la Ley de Igualdad LGTBI y la Ley Integral Trans, tal como estaba previsto en el pacto de Gobierno.

Por otro lado hemos tenido una serie de actos que nos han hablado de la igualdad. Por ejemplo, del día 30 de junio fue el 15 aniversario del matrimonio igualitario, hicimos un acto muy emotivo que se transmitió en streaming. Además tuvimos la presencia del ex presidente Zapatero, que nos habló de su experiencia con respecto a la Ley del matrimonio igualitario.

Ya que menciona el matrimonio igualitario, ¿Cómo recuerda aquel día de julio de 2005?

Lo recuerdo con emoción. Hace 15 años conseguimos convencer al Gobierno, entonces el Gobierno del presidente Zapatero, para que recogiera la iniciativa del matrimonio igualitario y se aprobara en el Parlamento. Fue una propuesta salida del activismo que se llevó al Legislativo.

En cuanto a dónde estaba, me recuerdo con mi compañeros activistas en la tribuna de invitados esperando la aprobación de esta ley. Fue un acto que nos dio el suelo de la igualdad legal, la modificación del Código Civil en materia de derecho a contraer matrimonio. Significó que ante la ley ya no éramos personas de segunda, que estábamos en igualdad con el resto de la ciudadanía. Yo viví aquel momento con nervios y con muchísima, muchísima expectación. Una de las emociones más grandes que he sentido en mi vida.

Existen colectivos que tachan de innecesaria la celebración del orgullo, ¿Qué opina al respecto?

No es innecesario. En una sociedad que nos educa para la vergüenza, el orgullo es una indispensable respuesta política.  Las personas LGTB hemos sido encarceladas, marginadas, discriminadas, invisibilizadas e insultadas. Por lo tanto,  celebrar el orgullo significa ponernos decir bien alto: “Aquí estamos, exigiendo derechos y superando tanto odio.”  Es un gesto de reivindicación y no podemos prescindir de él.

¿Por qué era necesario hablar de sororidad y feminismo? Parece que existe doble estigma en el caso de las mujeres.

Este año los colectivos acertaron mucho al pedir que el leitmotiv del orgullo fuera para las mujeres de los colectivos; mujeres lesbianas, mujeres trans y mujeres bisexuales. No debemos olvidar que el colectivo trans y, en particular, las mujeres trans, son las más marginadas, discriminadas y humilladas. Era nuestra obligación ponerlo en valor.

También está sobre la mesa el debate sobre mujeres trans. Hay disparidad de opiniones en el feminismo…

Ahí mi opinión es clarísima. En el feminismo no se trata de borrar a ninguna mujer, se trata de incluir. Y las mujeres trans son precisamente eso; mujeres. En este sentido hay mucho trabajo por hacer, y desde el Ministerio de Igualdad vamos a crear un equipo muy fuerte que defienda los derechos de las personas. Nuestro objetivo es conseguir la superación de las discriminaciones y marginaciones que están sufriendo.

Además, me gustaría citar una frase de la activista trans Carla Antonelli: “El feminismo no es un club privado en el que las mujeres tengamos que pedir permiso para entrar. El feminismo es de todas y todas las mujeres son parte del feminismo.” Creo que es una reflexión muy acertada y que resume cómo debería acogerse el colectivo trans con respecto al movimiento feminista.

En relación a esta nueva etapa profesional, ¿Qué ha significado el nombramiento de Directora General de Diversidad Sexual y Derechos LGTBI?

Ante todo, yo siempre he sido una activista por los derechos del colectivo LGTBI que siempre ha estado en la Federación. Pedro Zerolo me llevó a la primera junta directiva y desde ese momento no he dejado de luchar.

Pero, como ya sabes, a veces la vida de repente nos lleva por caminos que nunca hubiéramos sospechado, así que ahora estoy en la Dirección General. Aunque insisto: soy una activista metida en política y mi objetivo es que ese activismo se refleje en mi actividad como directora general. Los sillones no hay que calentarlos, los sillones tienen que tener vitalidad y  viveza.

Un paso muy importante haber llegado a ese cargo de cara para la visibilidad del colectivo.

Efectivamente. Incorporar a una Dirección General del Ministerio de Igualdad a una persona activista deja claro la voluntad política de la ministra de Igualdad. Hablamos de una Dirección General inédita en la historia de este país. De alguna manera es como una reparación histórica hacia las personas de mi colectivo, siempre marginadas, siempre discriminadas y con tanto sufrimiento a las espaldas.

Y ahora la ministra de Igualdad ha pensado en una activista, lesbiana y encima mayor. Creo que eso dice mucho de las intenciones de este Ministerio de Igualdad hacia las personas de mi colectivo.

 ¿Cómo han sido estos meses de confinamiento?

Estos últimos meses han pasado volando. El nombramiento fue en enero y a las pocas semanas decretaron el confinamiento. Evidentemente me cambió la vida, a todos. Pero en la dirección no hemos permitido que la situación nos impidiera trabajar.

Hemos hecho sobre todo trabajo virtual pero, evidentemente, no es lo mismo. Ahora hemos vuelto a empezar a trabajar presencialmente y a retomar aquel impulso del principio con más ganas que nunca.

Hablemos de cuestiones que se han avanzado en estas semanas coincidentes con la semana del ‘Orgullo’ 

Se va a iniciar un proceso legislativo que tiene como fin la consecución de la Ley de Igualdad de Trato, la Ley de Igualdad LGTBI y la Ley de Igualdad Trans, el impulso normativo de una batería de medidas legislativas para nuestro colectivo, medidas que están comprometidas en el Pacto de Gobierno.

En esta larga trayectoria también ha colaborado activamente con la Plataforma del Voluntariado de España…

Aprovecho para felicitar a Plataforma del Voluntariado por su gran labor social. Creo que hacer voluntariado es querer cambiar el mundo, una actitud mucho más importante de lo que se piensa, porque todavía hay mucho por hacer en nuestra sociedad. Y que existan organizaciones como la vuestra, significa que todavía hay gente con ganas de mejorar nuestra sociedad. Siempre he disfrutado colaborando con la Plataforma y lo seguiré haciendo.

Muchas personas la consideran un referente.

Para mí es un orgullo que las personas de mi colectivo me vean como un referente, y ojalá que todo este nuevo bagaje sea realmente bueno para ellos. Ahora trabajo en un ministerio que toma partido claramente a favor de los derechos humanos. Un Ministerio donde nos empeñamos en que en las cosas que parecen difíciles o imposibles, aunque no salgan a la primera, aunque tarden un poco más, se consigan.

 ¿En algún momento se ha planteado dejar el activismo?

No, yo creo que el activismo nunca se deja. Es una cosa que tengo dentro de mí, una necesidad por cambiar las cosas. Ahora vivo las 24 horas por y para la Dirección y así seguiré mientras dure en el puesto.

 ¿Qué mensaje trasladaría a todas las personas del colectivo LGTBI ?

Un mensaje positivo y de optimismo. Les diría que tienen que ser valientes y sentirse orgullosas de lo que son. Deben ser conscientes de que hay muchas personas trabajando para que su situación mejore.

Nuestra obligación ahora es levantar la cabeza porque tenemos derecho a ser como somos, y a amar como queramos amar. Siempre hay que mostrarse como lo que uno es. Todavía existen países en los que las legislaciones son terribles, con medidas de represión fortísimas y unas medidas durísimas con respecto a las personas de nuestro colectivo.

Por todo ello es importante tener presente y no olvidar nunca que los derechos conquistados se luchan y, una vez conseguidos, se disfrutan y se defienden.

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