Ángela Montes, voluntaria en el programa LUA de ACLAD

«Las mujeres que ejercen la prostitución se enfrentan a la violencia constante, de todo tipo»

Entre enero y septiembre de 2021, treinta y cinco mujeres han sido víctimas mortales de violencia de género en España, según datos del Ministerio de Igualdad. Treinta y cinco mujeres han perdido la vida a manos de sus agresores en lo que va de año, 1.118 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas en España desde que en 2003 se decidió contabilizar esta realidad.

Mujeres de todas las edades, etnias o condición social. Pero la violencia de género no es sólo doméstica, familiar o conyugal, la violencia de género ocurre en la calle y con una frecuencia apabullante en los entornos en los que se ejerce la prostitución. Son mujeres que viven situaciones de especial vulnerabilidad. Sufren entre dos y cinco veces más episodios de violencia machista que el resto. Disponen de menos recursos, personales y sociales, para defenderse del agresor y experimentan mayores dificultades para identificar, expresar y/o denunciar circunstancias de maltrato.

Todo lo anterior dificulta su plena participación social y la consecución de objetivos de vida considerados como esenciales.

 En Entrevistas, PVE
Por Tatiana Ojeda Bermúdez

Para garantizar que se cumplan estos objetivos existen entidades que trabajan para que muchas de estas mujeres puedan salir adelante con dignidad. Una de ellas es ACLAD, asociación con sede en Valladolid que trabaja específicamente la problemática de la mujer en situación de exclusión y en situación de especial vulnerabilidad, haciendo hincapié en víctimas de violencia de género. Cuentan con personas voluntarias que les apoyan en el desarrollo de sus programas.

Una de ellas es Ángela Montes (27 años), quien se define como una persona solidaria a la que le llena dedicar una parte de su tiempo “a veces más grande y otras más pequeño” a la acción solidaria. Según Ángela, el truco para compaginar su vida personal con las acciones solidarias es gestionar bien ese tiempo. Es graduada en Educación Social y tiene estudios superiores en Animación Sociocultural y Educación infantil. Actualmente trabaja en el centro de menores Zambrana, de Valladolid y, puntualmente como mediadora juvenil en el programa Epsylon de ACLAD. También es voluntaria en el programa LUA, de la misma asociación, para la atención a mujeres que ejercen la prostitución.

¿Cuándo comenzó su vínculo con la asociación ACLAD?

Fue en 2017, cuando realizaba el Grado de Educación Social de la Universidad de Valladolid. Me apunté al curso del programa COMFO (complementa tu formación) y tras completar el pilar teórico “El voluntariado transforma” realicé el pilar vivencial donde se elegía a una entidad para realizar voluntariado. Me llamó mucho la atención ACLAD por dos programas: Casa de acogida y LUA. Realizando el pilar vivencial en Casa de acogida comenzó mi vínculo con ACLAD y en 2018 ya empecé como voluntaria en LUA. Mi vínculo con ACLAD se hizo más cercano cuando comencé a trabajar como mediadora juvenil en el programa de Epsylon.

¿En qué consiste el programa LUA?

Lua es un programa que intenta mejorar las condiciones psicosociales, higiénico sanitarias y laborables de las personas que ejercen prostitución. Nosotras nos acercamos a la calle, pisos y clubs tanto de ciudad como de carretera donde se les da información de todos los servicios con los que cuenta este programa. En estas intervenciones se intenta crear un ambiente de confianza para que estas personas creen un vínculo con el programa y recurran a él cuándo lo necesiten. En las salidas se entrega material preventivo y se realizan en caso de necesidad talleres de educación para la salud y sexo seguro.

¿A cuántas mujeres se ayuda desde ACLAD en este programa?

En 2020 se ha atendido a 345 personas vinculadas al ejercicio de la prostitución de las cuales el 85.8% son mujeres (según datos de ACLAD)

¿En qué situación se encuentran las personas a las que se ayuda?

La mayoría de las mujeres que atiende ACLAD que ejercen la prostitución son extranjeras. Proceden de países pobres y con diversas problemáticas. Cuando llegan a España se ven abocadas a ejercer la prostitución para poder sobrevivir y enviar dinero a sus familias para cubrir sus necesidades básicas.
¿Cómo cree que se encuentra la situación de la prostitución con la pandemia? ¿Piensa que ahora hay más peligro para las mujeres?

La pandemia está siendo un momento bastante complicado para el ejercicio de la prostitución por muchos factores… Los clubes se cerraron, por lo que tuvieron que ejercer más en pisos y de manera oculta. El número de clientes era menor, pero con mayores prácticas de riesgo porque necesitaban dinero para poder vivir.

El 25 de noviembre es el día contra la violencia de género, ¿A qué violencias se enfrentan las mujeres que están en el programa LUA?

Las mujeres del programa LUA se enfrentan a violencia constante, de todo tipo. No solo violencia de género, que también, sino a maltrato físico, psicológico y/o sexual por parte de clientes, pareja, compañeras, encargados del ejercicio…

¿Diría que el voluntariado es importante en este programa?

Creo que el voluntariado es importante siempre, ya sea en este programa como en otros porque se necesita de colaboración para ayudar a las personas vulnerables a mejorar su calidad de vida. Evidentemente, teniendo en cuenta que no se debe utilizar el voluntariado como sustitución de un puesto de trabajo si no como un apoyo y colaboración.

¿Hasta qué punto es necesario que las personas voluntarias que colaboran en iniciativas sobre violencia de género tengan formación?

A mí me parece que la formación siempre es muy importante y que el saber no ocupa lugar. Además, a la hora de las intervenciones el tener formación te ayuda, pero creo que no es un requisito indispensable para realizar voluntariado.

¿En qué programas de voluntariado ha colaborado además de en LUA?

Mi experiencia como voluntaria comenzó en la asociación Allende Mundi con proyectos socioeducativos y talleres. También he colaborado en “Prae en la calle”, un proyecto de educación ambiental. Después, como he comentado, realicé voluntariado en la Casa de Acogida de ACLAD y actualmente en el programa LUA.  Además, he colaborado con otras entidades solidarias de manera muy puntual.

En su caso particular, ¿Por qué decidió realizar voluntariado?

Fue en 2013 cuando estudiaba animación sociocultural. En aquel momento nos dieron una charla sobre el programa de voluntariado joven de Castilla y León y a mí me pareció muy interesante que me ofrecieran una formación para el desarrollo de la acción voluntaria para después llevarlo a cabo. En mi caso, al estudiar ASC me buscaron entidades donde pudiera realizar una acción solidaria y a la vez aprender en mi labor profesional y así comencé en Allende Mundi. Después de esta experiencia no he parado de realizar voluntariado ningún año.

¿Recomendaría hacer voluntariado?, ¿Por qué?

Por supuesto que lo recomiendo. Creo que con un granito de arena se puede ayudar a cambiar cosas y mejorar la sociedad. Además, haciendo voluntariado se valora la vida de otra manera y son experiencias que te hacen reflexionar.

 

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