La pandemia confirma que la pobreza tiene rostro de mujer

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La pobreza se ha feminizado tras la pandemia de la Covid-19 y afecta más a los hogares monoparentales con una mujer al frente, según revela la 28 edición del Informe España 2021 de la Universidad Pontificia Comillas.

Tal y como recoge Europa Press, este informe, realizado por la Cátedra Martín Patino de la Cultura del Encuentro de la universidad, es un trabajo anual de investigación que analiza la realidad socioeconómica en España y se ha presentado este lunes en la Universidad Pontificia Comillas.

El documento revela que las desigualdades sociales han aumentado como consecuencia de la pandemia y que la pobreza cada vez es más intensa, confirmando que se feminiza, haciéndose más patente entre los jóvenes. «La pobreza afecta más a los niños y a los hogares monoparentales con mujeres al frente, que son los más vulnerables al impacto de la pobreza», señala.

En este sentido, en el capítulo ‘La economía española ante la Covid19: efectos, retos y soluciones’, se destaca que «siguen manteniéndose los desequilibrios de género, y el incremento de desempleo a lo largo del año fue mayoritariamente del lado femenino».

Además, recuerda que el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social en España ha aumentado alrededor de un 1% desde 2019, situándose en el 26,4%, la cuarta peor cifra en el conjunto de Europa.

Cambios

«La pobreza se intensifica, y las personas y hogares más pobres ven agravada su situación, mientras que otros que estaban en los umbrales de la pobreza antes de la pandemia pasan a empeorar su situación», ha explicado el director de la Cátedra Martín Patino de la Cultura del Encuentro de la Universidad Pontificia Comillas y responsable del informe, Agustín Blanco.

Además, el estudio revela que el 60% de la población considera que la pandemia le está haciendo cambiar su forma de vivir, de pensar, de cuidar la salud y de relacionarse socialmente.

En cuanto al empleo, el informe detalla que existen «importantes niveles de desempleo en determinados colectivos, como jóvenes, mujeres, personas con discapacidad y mayores de 45 años» y pone de relieve la situación de las personas mayores y de los hogares unipersonales, que se incrementan entre la población mayor. Precisamente, el informe revela que más del 42% de las mujeres de más de 85 años viven solas frente al 21% de los hombres.

Jóvenes

Al otro lado del espectro, los jóvenes han aumentado el uso de tecnología, lo que ha influido en sus relaciones sociales. Así, el informe señala que el 80% de los jóvenes entienden que las relaciones por Internet generan más confianza que las relaciones cara a cara, aunque, al mismo tiempo, «el 75% está de acuerdo con que el uso de estas tecnologías favorece que las personas se aíslen de los demás».

El Informe España 2021 confirma que los jóvenes y las personas desempleadas son los dos grupos especialmente perjudicados durante la pandemia y los que registran niveles más bajos de bienestar, se sienten en general excluidos de la sociedad y presentan mayor riesgo de sufrir depresión.

El estudio también destaca que los cierres de los centros educativos por la Covid-19, en términos generales, han sido negativos para los jóvenes, pero de menor intensidad de lo que se podría haber esperado. Respecto a los docentes, destaca que la pandemia ha provocado un impacto en su bienestar emocional, aunque más del 50% de españoles ha mejorado su opinión respecto al personal docente, siendo este uno de los colectivos que más ha mejorado.

Mayores

Por otro lado, el documento constata que la pandemia ha visibilizado «importantes carencias» en el actual sistema de cuidados a los mayores y muy especialmente en las residencias, a las que están vinculadas más del 40% de las muertes por Covid-19.

También detalla que la pandemia ha agravado aún más el problema que supone la precariedad laboral de las profesionales del cuidado, mujeres inmigrantes en su mayoría, con poco apoyo familiar y social, inestabilidad en el empleo, salarios muy bajos y formación escasa.

El informe incide asimismo en la necesidad de avanzar en la paulatina reconversión de las residencias tradicionales en unidades de convivencia, habitadas por grupos pequeños de personas, con profesionales estables y donde se genere un clima familiar.

Finalmente, el estudio concluye que el sistema autonómico se ha reforzado con la pandemia y que esta ha supuesto una llamada de atención sobre la ausencia de organismos administrativos mixtos, que presten servicios tanto al Estado como a las comunidades autónomas. Además, el informe señala que la gestión de la crisis no ha conseguido crear un sistema de cogobernanza real, en el sentido de adopción conjunta de medidas.

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