Entrevista a Federico Armenteros, Presidente de la Fundación 26 de Diciembre

“La homofobia que hemos sufrido nos ha destrozado”

En la lucha por los derechos LGTBI, el nombre de Federico Armenteros tiene un gran peso. Con esas facciones bonachonas, de abuela “queer” que goza contando cuentos, fue uno de los primeros en reivindicar la igualdad en las calles. Por entonces no había muchos arcoiris pero llovían insultos y piedras en los orgullos de Madrid. Hace unos diez años que preside la Fundación 26 D. Una entidad creada para apoyar al colectivo de mayores. Ese que está excluido de la familia, del hogar del jubilado y hasta del asilo. Porque ser LGTB y viejo no mola. Y mucho menos si eres pobre.

 En Entrevistas, PVE

¿Qué es la fundación 26 de Diciembre?

La Fundación nació con el objetivo de procurar atención residencial a personas mayores preferentemente LGTBI. Estamos a punto de cumplir una década de trabajo y lo que hacemos es atender una realidad de la que nadie se había dado cuenta.

Damos una atención integral a personas mayores LGTBI. Les ayudamos a salir de una situación muy compleja en la que se encuentran porque la sociedad les ha hecho estar ahí, una sociedad que nos ha enfermado. La homofobia que hemos sufrido, la hemos interiorizado y nos ha destrozado. Somos personas que hemos vivido 60 años excluidas, insultadas, apartadas. Se nos ha considerado guarros, viciosos, delincuentes… este mensaje ha calado mucho y hay quienes no han sido capaces de hacer el tránsito. No han podido vivir sus afectos de forma libre. Nosotros ayudamos a que las personas vivan, al fin, como desean. Las empoderamos y le damos herramientas para que puedan ser felices.

¿Qué iniciativas lleváis a cabo?

Son muchos programas. Empezando por el centro de día de atención psicosocial. Allí atendemos a numerosas personas que a sus 70 u 80 años no han sido capaces de salir del armario, y a estas alturas buscan ayuda para aceptar lo que son y pasar así la última etapa de su vida. Tenemos un programa de alimentación con el que atendemos a las personas más aisladas. Nosotros les proporcionamos una alimentación completa y casera para acostumbrarles a unos hábitos más beneficiosos.

En ‘Vivir Contigo’ damos acogida a personas que por distintos motivos carecen de recursos habitacionales. También tenemos programas de VIH. Hay personas que vivieron la pandemia del sida y lograron salir con vida. Trabajamos junto a ellas en la aceptación de la enfermedad y en el tratamiento de la misma. Además, hacemos incidencia política, tenemos un servicio de telasistencia, ayuda a domicilio…

En una década habéis conseguido dar una atención muy completa a colectivo.

El éxito del proyecto es que era totalmente necesario. Desde el principio, nuestro objetivo ha sido dignificar a las personas. Ayudar a quienes llevan años sin atreverse a ser lo que son. Acompañar a personas que tienen miedo a morir solas. Es algo que nadie se había atrevido a hacer. No hay marketing simplemente era necesario.

¿A cuántas personas atiende la Fundación 26D?

A casi 250 personas diariamente. Tenemos un equipo de 14 profesionales con quienes trabajamos sin descanso y cada vez somos más. De hecho estamos abriéndonos al resto del Estado, porque la atención en Madrid es insuficiente. En definitiva, trabajamos con personas mayores que hasta ahora han sido invisibles y queremos cuidarlas como se merecen. Que hagan su tránsito de la vida a la muerte, del modo más humano y agradable.

¿Qué papel ocupa el voluntariado en vuestra organización?

Es imprescindible. Su función es que las personas a las que atendemos no estén solas, para ello hacemos programas de acompañamiento para que la soledad les pese menos. Estamos muy orgullosos del equipo de voluntariado; está dando el cien por cien.

¿Cómo ha evolucionado el activismo dentro del colectivo LGTBI?

Se ha visto un avance muy grande.  Hemos hecho logros impensables. Hace años no podía imaginarme que yo me iba a poder casar con mi pareja;se trata de una de las consecuciones más importantes porque ha ganado la diversidad.

Por otro lado, estamos ganando espacio social. Estamos obligando a que la sociedad se adapte y sea más diversa e igualitaria y en eso ayudamos a crear una ciudadanía más abierta. Por supuesto  sigue existiendo la homofobia.  También sigue habiendo violencia pero las cosas han cambiado mucho en este sentido. Si yo de pequeño recibía insultos y me pegaban por “maricón” tenía que aguantarme, ahora tenemos herramientas jurídicas y sociales que nos protegen. Confío en que nos dirigimos a un mundo mucho más solidario en el que exista la igualdad de oportunidades y derechos.

¿Puede afectar el discurso del odio a los derechos del colectivo LGTBI?

Lo que estamos viviendo en este momento es un pulso a la sociedad española. Ya hemos demostrado que somos tolerantes pero no vamos a permitir retrocesos. Son muchos años los que llevamos con el matrimonio igualitario y no se ha muerto nadie, ni se ha caído el Estado. Ya no podemos retroceder; la sociedad está de nuestro lado.

Ante estos discursos únicamente se puede responder educando en igualdad y diversidad. Transmitiendo valores de respeto y afecto. En este mundo hay sitio para todos y para convivir es imprescindible el respeto, la tolerancia y -por supuesto- el diálogo y la escucha.

Está claro es que no vamos a permitir estas ideologías ultraderechistas. Hay una línea roja. Hemos luchado mucho para que nos consideren personas, no perros y no vamos a dar ni un paso atrás.

¿Qué le dirías a aquellas personas que hablan del colectivo como una “moda”?

Les diría que existe la bisexualidad. Dentro del colectivo, hay una enormidad de personas bi. Quienes abanderan la homofobia nos venden una sociedad en la que toda la ciudadanía tiene un mismo patrón a seguir y una conducta en concreto. Eso no existe. Las personas somos singulares, cada una distinta. En ese ambiente tan gris, lo más bonito es que hemos conseguido abrir el abanico multicolor; enseñar que la diversidad es nuestra esencia.

¿Y a quienes relacionan el colectivo LGTBI solo con la sexualidad?

Les explicaría que ésto va más allá de mantener relaciones sexuales con personas de tu mismo género. El sexo es un factor importante pero también el afecto, el amor, el cariño…

En este aspecto necesitamos una educación sexual adecuada que favorezca el desarrollo de valores, que promueva la diversidad y que lo diferente no dé miedo. Hay que enseñar que existe un mundo abierto de posibilidades. La diversidad es arte. Es una maravilla.

¿Es tolerante nuestra sociedad? 

Ha habido un cambio muy grande. Ahora, por ejemplo, hay referentes positivos que favorecen el desarrollo de las personas. Antes era una agonía ser gay. Éramos malos; para las familias era un horror que alguno de sus miembros fuera gay. Ahora tenemos ministros, periodistas, profesores… Hoy hay recursos a los que acudir. Para mi generación no fue así. Teníamos que ocultarnos en nuestro mundo interior porque podíamos ir a la cárcel o a un psiquiátrico.

Este año el Orgullo LGTBI está dedicado a las personas mayores…

Sí; llevamos una semana de actividades impresionantes con desfile, teatro, conferencias y participación en un montón de actos. Estamos dando la imagen de envejecimiento activo que queremos dar. Cada cual aporta lo que puede en función de sus habilidades y capacidades. Defendemos que ser mayor es una maravilla. Queremos gritarle al mundo que tenemos ganas, vida y esperanza. No queremos estar en un armario que nos oculte.

Noticias recomendadas