María José Pejenaute, psicóloga sanitara, y consultora en terapia EMDR

“El voluntariado es un refugio en estos tiempos de pandemia”

Desde marzo, cuando la pandemia irrumpió en España, hemos vivido un largo periodo de incertidumbre y de miedo que parece no tener fin. En pocas palabras, hablamos de un trauma colectivo. Miles de temores y de sombras han aparecido en nuestra vida.

Al respecto, la psicóloga María José Pejenaute (Logroño, 1963) nos cuenta la importancia que tiene la salud emocional en los tiempos convulsos de la Covid-19. Ella comparte que sólo adaptándonos, eliminando el estrés, y colaborando, podremos salir todas las personas juntas de esta crisis.

 En Entrevistas, PVE
POR MAURICIO H. CERVANTES

El COVID19 ha provocado un un incremento importante en las tasas de ansiedad y depresión. La crisis está dejando muchos traumas. Para hacerles frente hay que contar con la ayuda de especialistas y en esta entrevista descubrimos la terapia EMDR, basada en la comprensión del efecto de las experiencias vitales adversas y traumáticas sobre la patología y en el procesamiento de dichas experiencias a través de procedimientos estructurados que incluyen movimientos oculares.

Háblenos sobre la terapia EMDR y su importancia en estos días tan inciertos.

La EMDR es un abordaje psicoterapéutico orientado hacia el trauma y el estrés postraumático, y en ella planteamos que sus síntomas son experiencias de vida que el cuerpo no ha podido procesar. El cerebro cumple la misma función que el hígado al filtrar la sangre, pero en este caso lo hace con las experiencias de vida. Y la técnica que utilizamos, a groso modo, consiste en una estimulación bilateral con los ojos, es decir, que se genere un movimiento ocular con nuestros dedos, el cual estimula la creación del mismo tipo de ondas que se generan durante el sueño REM. Es así, porque durante este episodio del sueño es cuando se procesa la información, y por eso después de dormir cualquier experiencia se comprende desde otra manera.

Por otra parte, desde que la pandemia irrumpió en nuestras vidas, hemos hecho un sobre esfuerzo para adaptarnos a una situación muy compleja, una que nos ha dejado la vida ‘patas arriba’. Y ese esfuerzo supone una serie de síntomas… ansiedad, tristeza, etcétera. Mismos que, en un inicio, resultan necesarios para adaptarnos a la realidad. Pero tenemos un problema: el tiempo. Esto se está haciendo demasiado largo, demasiado intenso. Y para algunas personas ese esfuerzo se hace excesivamente grande, lo que provoca que el estrés, por ejemplo, se convierta de agudo a crónico. Ahora bien, sería igualmente preocupante que alguien permaneciera impasible ante una situación semejante. En estos días, las consultas se están llenando con pacientes con estrés crónico.

¿Cuáles son las complicaciones del estrés crónico?

El miedo es muy conservador, es todo lo contrario a la creatividad. El estrés crónico impide que nos liberemos del impacto que está teniendo el miedo a la pandemia en nuestro cuerpo. Y eso juega muy en contra nuestra. Porque si no nos quitamos eso de encima, entonces estaremos perdiendo la capacidad de adaptarnos: algo fundamental para hacer frente a esta situación. Pero hay algo que tenemos que tener presente: la importancia de la colaboración grupal.

Este es un tiempo de pensar en grupo. Y mientras más tranquilos y sanos estemos, podremos colaborar mucho más. Si una persona tiene miedo, y no hace nada al respecto, difícilmente podrá aportar algo a la sociedad. Si no somos capaces de sanar y de liberarnos de esas limitantes emocionales, estaríamos ante una sociedad amedrentada, paralizada.

Hablemos de las personas que están llegando al límite debido a la crisis emocional causada por la pandemia. El abuso del alcohol, por ejemplo.

Las adicciones, o en el caso del abuso en el consumo de alcohol, son disparadores. Hay personas que pueden manejar esta situación mejor que otras, pero lo importante a tener en cuenta es que para todos está siendo un proceso muy intenso. En esta situación muchas personas son más vulnerables ante sus emociones, es por eso que aparecen esas formas de lidiar con el impacto de la pandemia. La gente no es tonta y no tiene conductas tóxicas por que no lo sepa. El consumir en exceso bebidas alcohólicas es una medida inmediata, una forma de anestesiarse ante una realidad que los sobrepasa. “Me olvido del malestar, aunque el malestar siga estando allí”, es lo que muchas personas se dicen a sí mismas involuntariamente. Dejemos claro que el alcohol, o cualquier otra sustancia, no son una solución, y sabemos de los efectos negativos y desastrosos que tienen en la salud, pero es importante también saber que en un corto plazo, de una manera inmediata, son una reacción de la gente para evadirse, para poder adaptarse a una realidad. En pocas palabras, esta es una forma de ‘regulación emocional’.

El problema real es el dolor que hay dentro de muchas personas, el problema no es la adicción.

La importancia de la salud emocional en un momento tan complicado…

Mira, no existe la diferencia entre el cuerpo y la mente. Somos cuerpo y mente a la vez. Una persona no puede estar bien físicamente si emocionalmente está hecha una castaña. Parece complicado distinguirlo, pero en realidad cuerpo y mente son lo mismo. Por ejemplo, la ansiedad la sientes en el cuerpo. Afortunadamente, la sociedad es cada vez más consciente de la importancia de ir al psicólogo. Ahora ya no es “algo de locos”. El que tiene un problema de tristeza va con el especialista correspondiente, porque hay dificultades y trastornos emocionales que necesitan ser tratadas.

Algún ejemplo…

Más que un ejemplo en concreto, me gustaría decirte que por fortuna he visto que cada vez hay más personas mayores que van a terapia. Y te hablo de gente de setenta y tantos. A mi me congratula mucho que gente con esa edad quiera vivir mejor. Eso quiere decir que cada vez hay menos de “¿ir al psicólogo a tus años?… para lo que te queda?”. Es, de verdad, muy gratificante saber que hay personas, que aún en circunstancias difíciles como las actuales, piensan y sienten “Quiero encontrarme mejor… quiero ser más feliz… quiero hacer un trabajo interior… quiero saber por qué actúo de esta manera”.

Es difícil hablar de “normalidad” en estos momentos. ¿Qué secuelas o consecuencias veremos una vez ‘superada’ la pandemia?

La normalidad para cada uno es una cosa distinta. No sé qué es lo que pasará cuando finalmente llegue la vacuna, sólo sé que veremos un impacto muy grande de todo lo que ha sucedido y de todo lo que hemos sentido. Nos hemos olvidado de los niños y de los adolescentes. Los niños, al estar metidos en casa, han perdido un periodo muy importante de sus vidas. Se han perdido del contacto con otros niños y del desarrollo conjunto. Con los adolescentes sucede lo mismo. Ellos están en un periodo de expansión, de estar con sus iguales, y se han tenido que quedar en casa. ¿Cuál ha sido el impacto de esto? Pues aún no es medible, aún no sabemos a ciencia cierta las consecuencias, pero imagínate cuál será si tantas personas han perdido un trozo de sus vidas.

Lo que está claro es que esto puede ser el inicio de un nuevo estilo de vida. Yo creo que es algo que ha venido para quedarse. Pero lo importante es que el ser humano es flexible y tiene una extraordinaria capacidad para adaptarse a situaciones adversas.

Entonces, ¿adaptarnos es lo único que nos queda?

Sólo adaptándonos, como lo hemos hecho desde siempre, será la manera para eliminar el estrés crónico. Desde el sufrimiento es mucho más difícil ser eficaces. Mientras más estrés exista entre nosotros, peor será. Mientras más miedo quede en la sociedad, seremos más rígidos y más difícil será superar a la pandemia. Tenemos que seguir adelante, y hacerlo lo más sanos posible. Vienen tiempos difíciles. Vienen tiempos duros. Y ante eso nuestro objetivo debe de ser la adaptación.

Hemos perdido el juntarnos en un bar, hemos dejado de tocarnos, de abrazarnos, de besarnos. Ahora valoramos lo que teníamos hasta hace muy poco, ¿podremos recuperar todo eso?

Yo creo que la fuerza de grupo es lo que siempre nos ha hecho salir adelante. Hemos sobrevivido como especie porque hemos sido capaces de colaborar. Antes fue una glaciación, ahora es la covid-19. Y lo único que nos ha hecho seguir adelante es esto que ya te he mencionado: colaborar y adaptarnos. Sin embargo, el aislamiento juega en nuestra contra. En realidad, lo que no tenemos es lo que valoramos. Lo que no sé es cuándo lo volveremos a tener, y mucho menos si seremos capaces de valorarlo entonces. Sería maravilloso que así fuese (valorar los abrazos, la compañía, el cariño, etcétera). Mira, por lo pronto, tenemos que ser más creativos, más eficaces. Sólo adaptándonos superaremos esta situación.

El personal sanitario, que ha estado haciendo frente a los estragos de la pandemia ha vivido situaciones dramáticas. ¿De qué manera vuestro apoyo les ha ayudado a superar ese trauma?

El objetivo de la intervención emocional (que no es una psicoterapia) es que el estrés agudo no se convierta en crónico. Desde la asociación EMDR le hemos ofrecido a instituciones. Una vez en marcha, establecemos un modelo EMDR e intentamos que el cuerpo libere toda la tensión acumulada. En una situación como la actual, sobre todo la que viven personas que están en las trincheras haciendo frente a la pandemia como el personal sanitario o miembros de las fuerzas de seguridad del Estado, todo el estrés impacta directamente en el cuerpo. Nuestra intervención consta de tres sesiones. Y ésta, por decirlo de alguna manera, funciona como si fuese una limpia de las cañerías emocionales. No queremos que estas personas que se han sometido a situaciones dramáticas y de gran dificultad se queden con ese estrés dentro, porque podrían desarrollar otras patologías. Lo que buscamos es que todos ellos puedan seguir con sus vidas de manera normal, en la medida de lo posible.

El voluntariado ¿Cuál su importancia ahora cuando la sociedad parece más rota que nunca?

Si tuviera que definir al voluntariado, sería como “un refugio”. Yo creo que en este momento tan difícil, con la pandemia, encontrar una especie de lugar seguro, con personas dispuestas a escuchar y a ayudar, así como a dar lo mejor es precisamente eso, un refugio, un hogar. Así entiendo los programas de voluntariado.

Con esta terapia en la asociación se ha realizado un abordaje psicoterapéutico EMDR en Cuba, por ejemplo. Y ha habido una difusión en Uganda, un país que ha sufrido mucho por los conflictos armados. Hemos estado allí donde se nos ha necesitado a través de colegios profesionales y de otras instituciones.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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