El 34% de las afectadas por cáncer de mama pierde su empleo

La Asociación Española Contra el Cáncer ha organizado un encuentro con pacientes, profesionales de la Asociación, investigadores y empresas en Madrid que ha girado en torno al espíritu que originó el movimiento rosa de los años 90.  Un espíritu que se pretende recuperar en el momento actual, donde la implicación de la sociedad sigue siendo necesaria, porque “el rosa es más que un color” .

Para Noema Paniagua, directora general de la Asociación Española Contra el Cáncer, “Todavía queda mucho por hacer en cáncer de mama, a pesar de haber incrementado la supervivencia, desgraciadamente un 15% de pacientes no supera la enfermedad y por tanto es necesario seguir apostando por la investigación; además el 70% de las personas diagnosticadas  sufre ansiedad y el 34% pierde su trabajo, ya que de las más de 34.000 mujeres a las que cada año se les diagnostica cáncer de mama, 22.000 está en edad laboral. Queda mucho camino por recorrer y este camino no lo podemos hacer solos, es necesario que toda la sociedad civil -empresas, asociaciones y ciudadanía- y las Administraciones Públicas sumemos esfuerzos frente al cáncer de mama”.

Todo lo conseguido y lo que queda por conseguir 

Durante el desarrollo del acto, se ha hablado de todos los logros conseguidos en torno al cáncer de mama, gracias al movimiento rosa y a la unión entre mujeres, como avances en la detección precoz y la investigación, lo que ha supuesto que la supervivencia media a 5 años de esta enfermedad esté actualmente en torno al 85%.

En 1960, había una invisibilización total en torno al cáncer de mama, pero en los años 70, las mujeres comenzaron a hablar de la enfermedad, impulsando la visibilización y la necesidad de investigar. En 1990, el color rosa se convierte en un símbolo de movilización gracias a Alexandra Penney y Evelyn Lauder, que le dan al lazo rosa sentido de lucha internacional, uniendo la voz de millones de mujeres con cáncer de mama.

Este encuentro, además, ha servido para profundizar en las desigualdades sociales y emocionales que existen entre las personas con cáncer de mama y cómo la enfermedad las agrava.

Es por ello que, desde la Asociación, se ha mostrado la necesidad de reconectar con el origen del movimiento rosa, para concienciar a la sociedad de que en el cáncer de mama no está todo hecho y que aún queda mucho camino por recorrer.

Desigualdades a las que se enfrentan las mujeres con cáncer de mama

En el camino del cáncer de mama, sin embargo, aún queda mucho por hacer. En investigación, cada año siguen muriendo 6.000 personas a causa del cáncer de mama. La tasa de supervivencia a 5 años del cáncer de mama metastásico es de en torno al 25%, muy lejos del 85% de todos los cánceres de mama. Entre un 5% y un 6% de los cánceres de mama se diagnostica en estadio metastásico, aproximadamente 1.700 mujeres cada año. Del 95% restante, un 30% desarrollará metástasis con el tiempo, generalmente a causa de una recidiva.

Mª José Ivars. paciente de cáncer de mama metastásico que ha participado en el acto, trasladaba que “cuando te llega el diagnóstico, el impacto es tal que no eres capaz de asimilar, solo sabes que tienes que curarte y entras en una espiral, donde haces lo que te dicen y te dejas llevar, sin saber muy bien qué está pasando y qué estás dejando por el camino (trabajo, fertilidad…). Cuando todo pasa, empiezas a entender que el cáncer se aplaca, pero no acaba de irse del todo. Tienes que enfrentarte a sus secuelas, a buscar otra forma de trabajo, a otros objetivos, surgen nuevas necesidades, en definitiva, tienes que asumir que tu vida ya no volverá a ser la misma”

Para aumentar la supervivencia y paliar las desigualdades sociales, económicas y laborales que agrava este tipo de cáncer, se necesita mayor investigación y cubrir un mayor número de necesidades.

Para la Dra. Gema Moreno-Bueno. Catedrática del Departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid. Directora Laboratorio de Investigación en Cáncer, Fundación MD Anderson, “El cáncer se considera un problema socioeconómico de primer orden y solo avanzando en conocer las bases biológicas de la enfermedad conseguiremos tratarlo y diagnosticarlo de forma correcta. Esto es especialmente relevante en el caso del cáncer de mama metastásico, que requiere no sólo de buenos métodos diagnósticos si no también del desarrollo de abordajes terapéuticos, más efectivos y menos tóxicos que incrementen la esperanza y calidad de vida de las pacientes que lo sufren. Esto pasa por incrementar y apoyar la investigación multidisciplinar, desde la academia hasta los hospitales. Sólo con más investigación podremos hacer que esta patología sea considerada como crónica y dar esperanza al paciente oncológico.”

En cuanto al impacto social, el 34% de las mujeres con cáncer de mama ha perdido su trabajo y el 70% ha perdido salarios e ingresos.

Una mujer con cáncer de mama tiene unos gastos directos de 9.242€ y una pérdida de ingresos de 32.578€ durante la enfermedad ya que, ha perdido su trabajo, ha tenido que cambiarse de puesto laboral o se ha visto obligada a reducir su jornada laboral, lo que conlleva, una reducción de salario. Además, hay que tener en cuenta que el 15% de las mujeres con este tipo de cáncer están en una situación de extrema vulnerabilidad social.

NOTICIAS RECOMENDADAS
Memory: 238.4648MB (46.58% of 512MB)
Ir al contenido