Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas

«El 25N es esencial para erradicar la violencia de género porque lo que no se conoce, no existe»

La violencia de género ha aumentado con esta crisis. En lo que va de año 41 mujeres han sido asesinadas. Mujeres con nombres y apellidos, con familias. Nos unimos al manifiesto de la Federación de M;ujeres Progresistas y gritamos con ellas ¡Ni una más!

Yolanda Besteiro es una de esas mujeres coraje que deja una huella imborrable allá por donde pisa. Hablamos con ella por teléfono e, incluso a través del auricular, desprende energía. Su vitalidad y sus ganas de cambiar el mundo destacan sobre cualquier otra cosa. Abogada de profesión, ha dedicado parte de su trayectoria al sector público. Dice que en la Concejalía de Alcalá de Henares pasó por muchas secciones y afirma que, entre todas ellas, Igualdad fue la que caló más hondo. Desde hace 14 años forma parte esencial de la Federación de Mujeres Progresistas, una de las plataformas más potentes de nuestro país en cuanto a la defensa de los derechos de la mujer se refiere. Actualmente, Yolanda es su presidenta.

 En Entrevistas, PVE

TATIANA OJEDA BERMÚDEZ

Es la pequeña de varios hermanos y cuenta que, a través de sus ojos de niña, ya veía actitudes y comportamientos que no entendía. Me dije a mi misma que tenía que hacer todo lo que estuviera en su mano para cambiar esa realidad y que esas tareas fueran compartidas”, recuerda. Nos habla de esos roles de género que se establecieron muchas generaciones atrás y que aún perduran en algunas familias. Por fortuna, hoy, las menos. “El objetivo es poder aspirar a cualquier éxito o mérito que te propongas sin que te marque ser hombre o mujer”, concluye.

Yolanda continúa en la actualidad luchando por erradicar esa desigualdad y es una de las figuras clave en la lucha por la igualdad y contra la violencia de género. Por este motivo hemos querido hablar con ella en una fecha tan destacada para todas las mujeres como es el 25 de noviembre.

Hoy se conmemora el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, ¿Por qué es importante seguir señalando esta fecha?

Conmemorar el 25 de noviembre es esencial. Es el primer elemento para acabar con la violencia de género. Lo que no se conoce, no existe. Ayuda a visibilizar la realidad que viven muchas personas en su día a día y sobre todo visibiliza que existe desigualdad entre hombres y mujeres. Esta fecha nos recuerda que la violencia de género no es una mera amenaza, sino que es un hecho que desgraciadamente se ejecuta directamente sobre miles de mujeres. En mi caso, la lucha por erradicar la violencia de género es uno de los motores de mi vida, que hace que día a día me levante y me acueste pensando en qué puedo hacer para cambiar esa realidad, aunque solo sea un milímetro. Cada milímetro que avanzamos es posible que al día siguiente perdamos dos, pero en eso estamos.

Según datos del Ministerio de Igualdad, en lo que va de 2020 ya son más de 40 las víctimas mortales que se ha cobrado la violencia de género. ¿Cuál es la situación actual en España en cuanto a esta perspectiva?

En España nos hemos dotado de herramientas e instrumentos importantes para tomar conciencia e intentar erradicar esta realidad. También para apoyar a las víctimas. Pero al igual que hemos avanzado en algunas facetas, habría que destinar más recursos y mejorar los que ya existen. Por ejemplo, nos queda avanzar en el cambio de mentalidad. Los roles, los estereotipos,  la publicidad y los mensajes que se envían a través de los medios de comunicación, se prolongan. Con ello se prolongan esos roles y también la violencia. Otra asignatura pendiente es la educación, todavía no hemos sido capaces de avanzar a una escuela co educativa donde se eduque a nuestros niños y niñas sin que se perpetúen esos roles. Siempre digo que la desigualdad va unida a la violencia y nos falta avanzar en ese terreno.

Dice que queda mucho trabajo por hacer en cuanto a mentalidad general… ¿Esto incluye, por ejemplo, al entorno jurídico?

Por supuesto.  Hay que concienciar también a los operadores que tengan algo que ver con la violencia de género. Me refiero a abogados, forenses, jueces, fiscales y, por supuesto, Fuerzas y Cuerpos de seguridad.  Todos ellos conocen muy bien la ley, la teoría, pero desgraciadamente la mayoría no tienen los conocimientos necesarios. Afortunadamente son cada vez menos, pero aún hay reductos que no conocen cómo funciona todo lo que engloba la violencia de género. Se cometen errores, y se produce un doble efecto. Por un lado las mujeres no confían en el sistema, porque hay algunas que denuncian y el sistema les falla y aún hoy en día nos encontramos sentencias que sorprenden. Está mal que la víctima no confíe en la justicia y no denuncie, pero muy mal también por aquellas que confían y no obtienen la respuesta adecuada. Se ha avanzado mucho, pero todavía hay que mejorar en la formación, en igualdad y en el compromiso de socialización de género. El cómo se crean los roles y los estereotipos hacen que nos comportemos de manera diferente. Es importante que estas figuras tengan mayor sensibilidad y mayor capacidad de empatía. Que sepan cómo funciona la violencia de género.

Hablaba de las herramientas para combatir la violencia de género. ¿Hasta qué punto puede ser el lenguaje inclusivo una de ellas?

Igual que te he hablado de la importancia del 25 de noviembre, el lenguaje toma la misma importancia, porque construye pensamientos. El lenguaje nos permite expresar la realidad, manifestar lo que existe. Vivimos en una sociedad androcéntrica en la que el lenguaje también lo es. Cuando nos referimos a “Todos”, por ejemplo, utilizamos al hombre como referente de la especie humana. Si solamente hablas de hombres, sólo vas a tener en cuenta la realidad de ellos. Si incluyes a hombres y a mujeres, vas a tomar conciencia de la vida tan diferente que llevamos. Si no lo ves no tomas conciencia de que las realidades son diferentes y por lo tanto no haces nada para salir de esa situación.

En la violencia de género hay que incluir a las víctimas colaterales y a las víctimas directas. Por ejemplo, los hijos e hijas de las mujeres maltratadas. Desde la Federación de Mujeres Progresistas destacan la violencia sobre la infancia en el manifiesto de este año

Sí. En la federación fuimos en su día pioneras en crear un servicio integral para las víctimas de violencia de género. Con ello nos fuimos encontrando con las consecuencias que la propia violencia de género creaba en sus hijos o hijas. No solo en los casos más extremos y más graves, cuando los padres les asesinaban para perpetuar el daño en la víctima. Esa famosa frase de “Te voy a dar donde más te duele”. Siempre siendo conscientes de que asesinando a un hijo o una hija, condenan a la víctima a estar muerta en vida: Al peor de los castigos posibles. También hay casos en los que no existe ese extremo, pero vivir en ese entorno violento condiciona la vida de esos hijos e hijas igualmente. Desde la Federación luchamos por que ellos y ellas también fueran reconocidos como víctimas directas de violencia de género. Aunque no sufran directamente una agresión física, cuanto menos van a sufrir una agresión psicológica que les va a afectar en su desarrollo psicoafectivo, en su desarrollo emocional, incluso en efectos somáticos y en dolencias físicas.

¿Cuáles son los datos que engloban este problema en la actualidad?, ¿A qué cifras nos enfrentamos?

Actualmente nos encontramos con el problema de que a pesar de que en 2015 se cambió la ley en España para favorecer a los hijos e hijas de mujeres maltratadas, los datos son escalofriantes. Los datos que nos da la macro encuesta de la Delegación de violencia de género son terribles: Casi el 90% de las mujeres que han sufrido violencia física, sexual o emocional por parte de sus parejas, tenían menores. Y además el 51% han sufrido maltrato directo por parte de la pareja. Si lo comparamos con los datos de población del Instituto Nacional de Estadística, sobre un colectivo de 8 millones y medio de menores en nuestro país, sale el dato de que el 20% de nuestra infancia y adolescencia está viviendo violencia de género. Es decir, 2 de cada 10 niños/as y adolescentes son víctimas. De ahí la importancia de visibilizar el problema.

¿Qué podemos hacer el resto de personas para ayudar a mejorar la realidad de estos niños y niñas?

Estos menores necesitan referentes positivos, necesitan que las personas que se relacionan con ellos tengan visión crítica y que les ayuden a salir de esa situación sufriendo las menores secuelas posibles. Si es difícil visibilizar a una mujer víctima de violencia de género , es mucho más difícil visibilizar a un menor. De ahí la importancia de los programas que tenemos en la Federación. Un buen ejemplo es el programa “Veo veo, ¿Tú me ves?, que da a conocer la consciencia de los menores de su situación, y la necesidad de que su entorno sea consciente también.

Visibilizar a una víctima de violencia de género ya es de por sí complicado, pero, ¿La pandemia ha agravado esta situación?

La pandemia ha afectado muchísimo en cuanto a violencia de género. Piensa que las víctimas han estado todo el día en casa con el maltratador, no han podido salir a pedir ayuda. Más tiempo con ellos, más tiempo que te arriesgas a sufrir maltrato. Muchas de ellas, además, comparten ordenador, teléfono con el maltratador y si tenemos en cuenta que algunos de los recursos eran vía telemática, esas mujeres no han podido acceder a ellos. El confinamiento también ha afectado a la sensación de inmunidad de los maltratadores, lo que los hace más peligrosos. Los datos dicen que ha habido menos víctimas mortales, pero ha sido una mera estrategia de supervivencia. El aguantar sin separarse.

También están las dificultades de continuar con las terapias. Muchas mujeres han tenido que suspender sus tratamientos, lo que supone más vulnerabilidad y fragilidad. Con el caso de los menores exactamente igual, lo que han sufrido sus madres lo han sufrido ellos y ellas. Creo que las consecuencias en la salud van a ser muy grandes. Además, no poder acudir a la policía, no poder llamar. Las redes de apoyo no las puedes tener. Las que tienes normalmente en tu entorno tampoco las tienes: tus familiares y amigos.

Precisamente, en la Federación cuentan con diversos programas para combatir ese sentimiento de vulnerabilidad que tienen muchas mujeres. Nos encantaría que nos hablase de ‘Cuidándonos’, una iniciativa de voluntariado hecha por mujeres y para mujeres, ¿verdad?

Exacto. El programa ‘Cuidándonos’ va dirigido a las propias mujeres para aprender a cuidarse, a conocerse, a ser “egoístas”. En general, las mujeres somos educadas en la alteridad, en vivir para los demás, en satisfacer las necesidades de los otros olvidando las nuestras.  Intentamos transmitirles a todas que si salen algún día con sus amigas o dedican tiempo a ellas mismas, no les parezca una actitud egoísta. Poco a poco toman conciencia de que se trata de vivir para una misma, aprender a quererte y que de esa manera podrás vivir mejor. Una vida más plena y más satisfactoria, cuidándote tú puedes cuidar mejor a los demás. Muchas de las voluntarias del programa son mujeres que sufrieron violencia de género y que, en su momento, acudieron a la Federación. Ahora ellas ayudan a otras personas que están en la misma situación.

 

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