Con los niños al aire

 En Opinión
CRISTINA FALLARÁS, Periodista y escritora

Una presidenta autonómica se enfrenta a un diputado. Un diputado se enfrenta a un alcalde. Un alcalde se enfrenta a una ministra. Una ministra se enfrenta a un presidente autonómico. Y vuelta a empezar.

Mientras, en la calle, mujeres y hombres, algunos con sus hijos e hijas a cuestas, hacen fila para recibir una bolsa con la comida del día, con los productos de higiene para el mes, fila para recibir la posibilidad de una existencia con la mínima dignidad. No se calentarán, pero al menos comen lentejas. Sus hijos no podrán estudiar en casa, pero al menos se duchan con gel.

Qué barbaridad. Podríamos poner en fila todas las declaraciones de la clase política, todos sus enfrentamientos, uno detrás de otro, miles, y no encontraríamos allí una pastilla de jabón ni un paquete de arroz. La pandemia ha dejado a nuestra sociedad en cueros. Más que nunca ha quedado claro que una parte de nuestros conciudadanos, nuestras conciudadanas, sencillamente desaparecen cuando las cosas se ponen magras. Ya sucedió en 2008. Sin embargo, ahora hay una diferencia sustancial: estamos hablando de la vida y la muerte.

En los barrios donde crecen las “colas de la vergüenza” (no “colas del hambre”) los ambulatorios no dan abasto, porque allí todo el mundo va a la Sanidad pública. En esos lugares, los colegios están desabastecidos, el alumnado no tiene las herramientas necesarias para lo que ahora se llama “clases no presenciales”, porque allí la Educación es pública.

En una sociedad en la que se ha ido adelgazando lo público hasta niveles que nunca imaginamos, las situaciones de emergencia destapan la tropelía y dejan a las familias con los niños al aire. Pero la que vivimos ahora no es la emergencia de una nevada, no dura una semana, no se trata de un mal mes. Dura ya un año y no sabemos cuándo acabará.

Son, ya digo, cientos de miles de familias las que apenas sobreviven –¿Qué es vivir?– y tienen los niños al aire, mientras una presidenta autonómica se enfrenta a un diputado y un diputado se enfrenta a un alcalde y un alcalde se enfrenta a…

 

(Las opiniones vertidas en los artículos de opinión de El Periódico del Voluntariado corresponden a los autores y autoras y no necesariamente coinciden con los de la Plataforma del Voluntariado de España).

 

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