Compartimos en nuestra zona de recursos el artículo El carácter moral del voluntariado (pdf) de Antonio Ariño Villarroya y Rafael Castelló i Cogollos. El documento se plantea si las personas afiliadas a ONG representan un perfil diferente a la media poblacional, centrándose en su carácter moral.
El complejo que hemos denominado carácter moral ha quedado configurado por la combinación de doce factores o componentes principales): confianza (existencial, interpersonal e institucional), solidaridad, tolerancia (a acciones y a diferentes), sociabilidad (familismo, proxémica, y asociativa) y responsabilidad pública (interés por la política, responsabilidad cívica, y responsabilidad proxémica).
(…) Las dos hipótesis que hemos propuesto al inicio de esta investigación quedan confirmadas: existen rasgos de carácter moral específicos de los asociados y de los voluntarios en comparación con la media poblacional; por tanto, existen diferencias significativas no sólo en el perfil social de asociados y voluntarios, sino también en su carácter moral. Y, en principio, tales diferencias pueden ser medidas estudiando los rasgos que definen la afiliación y el personal voluntario de los distintos tipos de organizaciones.
Esta conclusión llega al mismo resultado sustancial que el estudio de Reed y Selbee en Canadá: existen diferencias entre quienes participan y quienes no lo hacen.
Pero también es preciso subrayar que mientras aquellos incluyen el análisis de las características sociodemográficas y se centran exclusivamente en el análisis de los voluntarios, nosotros nos hemos ocupado en exclusiva del carácter moral y hemos construido, en cambio, cuatro tipos de vinculación (asociados en general; asociados en organizaciones de voluntariado; voluntarios en general; y voluntarios en organizaciones de voluntariado).
Finalmente, también hemos analizado el carácter moral según tipos de organizaciones. Este planteamiento nos parece imprescindible en un universo caracterizado por la heterogeneidad y la diversidad de formas de vinculación. Y de hecho, hemos podido distinguir no sólo síndromes normativos diferentes en función de dichas formas de implicación organizativa, sino también en función del tipo de organizaciones.