Abelardo de la Rosa, Plataforma Andaluza del Voluntariado, en su ponencia «Crisis, crítica y criterio. Propuesta para un voluntariado sostenible»
- Los conflictos y la exclusión se originan en la mente de las personas. Es allí donde es necesario fortalecer las razones de la paz, las actitudes de la inclusión y construir los valores de la integración
- Hablar de integración está bien, pero no haría falta si antes no hubiese existido un largo camino de marginación de un colectivo etiquetado como diferente
- Todas las personas somos respetables, todas las ideas no
- Es muy difícil hacer crítica del voluntariado: ¿cómo criticar la generosidad, el altruismo o la entrega?
- Pero hay que criticarlo porque es la única forma de hacer al voluntariado avanzar
- Habría que ligar tres palabras: ciudadanía, solidaridad crítica y voluntariado. Si nos referimos a la población como el cliente, el beneficiario o el usuario, no le estamos reconociendo sus derechos de ciudadanía
- ¿Y si en el camino de la búsqueda de la calidad en la gestión se nos hubiera perdido la humanidad y el punto de vista de la búsqueda de derechos?
- Vivimos en un contexto disolvente de la postmodernidad. Surgen cuestiones como la solidaridad indolora, la posibilidad de comprar la solidaridad en un supermercado. Hemos llegado a tener un compromiso light, de quita y pón, que no es vital, que sólo afecta a una parte de mi tiempo
- El compromiso se ha trivializado y se ha mercantilizado con ejemplos como los telemaratones. La solidaridad como show
- Observamos una solidaridad meramente estética, políticamente correcta, aplaudida y unida a obtener un cierto prestigio personal
- Quizá deberíamos releer nuestros estatutos. A veces nos sorprende volver a encontrarnos con nuestras propias actas fundacionales. Hay entidades que se prostituyen por el mero hecho de sobrevivir y crecer, a la caza de cualquier subvención
- El voluntariado en este contexto tiene unas notas característica bastante negativas: es postmoderno, desideologizado, desencantado de la política, que se ha acercado a las entidades porque no confía en los partidos y buscan la practicidad y la acción útil que en los partidos no encuentran. ¿Pero se puede desligar voluntariado y política?
- El voluntariado sólo percibe las situaciones inmediatas, se le escapa la visión macro y la capacidad de conocimiento y de crítica, el sentido de su actividad. Actúa desde lo personal hacia lo personal
- Se fomenta la pasividad en agentes de intervención y destinatarios. Se acepta que no se puede cambiar la situación, nos conformamos con solucionar una situación concreta
- Todos los que estáis aquí habéis aceptado tener deberes para que otros tengan derechos
- Hay un voluntariado clásico que actúa y no analiza, no critica, este tipo de voluntariado no significa ciudadanía, no ejerce derechos ciudadanos ni alienta su ejercicio. Es, al contrario, un elemento de mantenimiento de estructuras insostenibles
- ¿Y si lo malo no fuera la crisis, si no lo que había antes? ¿Es que antes teníamos un mundo equitativo?
- Hay entidades que queman al voluntariado, cosificándolo, instrumentalizándolo, sin realizar un proceso de acompañamiento. No proporcionan conocimiento del contexto y de la entidad. A veces nos interesan las actividades de voluntariado, pero no hacemos políticas de voluntariado
- Puede que hayamos tocado fondo en este voluntariado que es un entretenimiento social
- Si pensamos que el Estado tiene que responder a todo, se desmoviliza a la ciudadanía. Mientras hay «pasta» todo va bien, pero cuando llega la crisis parece que debemos responsabilizarnos. Incluso aunque el Estado pueda hacerlo todo, tenemos que ser partícipes de las políticas
- Solidaridad sí, pero crítica. Aquella que va más allá de la epidermis de los problemas, ir a la raíz
- La solidaridad crítica implica la aceptación de unos valores y el rechazo de otros. No podemos respetar todas las ideas, porque no todas valen. Hay que rechazar ese relativismo
- En España hay 15 ó 16 ministerios, está todo completamente compartimentado. Pasa igual en las ONG, quien sabe de infancia, no se preocupa por las personas mayores. La especialización no debería significar una negación del conocimiento global
- Para llegar a la sostenibilidad del voluntariado, debemos fomentar el voluntariado que participa, que quiere participar y que quiere hacer pedagogía de su participación. Nos debemos basar en los derechos humanos, en sus 30 artículos, no en la asistencia. Es un voluntariado consciente de su papel crítico
- Sus fortalezas deberían ser una formación en valores y derechos, no una formación únicamente instrumental, y un empoderamiento del voluntariado a través del reconocimiento y tenerlo en cuenta para las decisiones
- La solidaridad crítica es una condición que propongo para ese voluntariado sostenible
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