Con motivo del Día Internacional de las Personas Cuidadoras, Sabina Camacho, expresidenta de CEOMA, ha reclamado un refuerzo de personal y más reconocimiento para quienes se dedican al cuidado. Subraya que sólo así se podrá afrontar el envejecimiento de la población.
Camacho ha apostado por un mayor reconocimiento económico y social de estas figuras expertas en cuidados. Y ha celebrado que la nueva Ley de Dependencia, “contemple mejoras” para el colectivo, “con jornadas de trabajo reguladas y una apuesta por la formación continua”. No obstante, ha insistido en la necesidad de que la sociedad sea consciente “del esfuerzo físico, emocional y social de estas personas, a menudo invisible y poco valorado”.
El peso de los cuidados
En general, la actual ley, según Sabina Camacho, supone un “avance” en materia de cuidados ya que, entre otras medidas, “prevé apoyos económicos y formación para familiares que ejercen de cuidadores”, además de “eliminar las incompatibilidades entre prestaciones y servicios”. Camacho ha recordado que las familias son quienes “soportan el mayor peso del cuidado, con estrés emocional y carga física”, por lo que “se les debería ofrecer todo el apoyo posible”.
No obstante, en su opinión, el principal problema de la ley es su “falta de financiación”. “Es una ley que “nace con una financiación insuficiente” y las prestaciones para personas dependientes “llevan mucho retraso”. En otros países europeos se destina el 1,5% del PIB y en algunos incluso se llega al 3%, pero en España se dedica sólo el 0,8%”, ha añadido.
Una labor silenciosa
En la misma línea, el presidente de CEOMA, José Luís Fernández Santillana, ha pedido homenajear a las personas que “dedican su tiempo, esfuerzo y afecto al cuidado de los demás, especialmente a quienes lo hacen en el ámbito familiar” porque “su labor, muchas veces silenciosa e invisible, sostiene cada día la calidad de vida y la dignidad de miles de personas mayores”.
Fernández Santillana ha defendido la necesidad de “una formación específica y continua” para las personas que ejercen los cuidados de forma no profesional. Considera que “invertir en su capacitación es invertir en una sociedad más humana, solidaria y preparada para afrontar los retos del envejecimiento” ha dicho. “Su implicación, compromiso y entrega son fundamentales, pero no deberían confundirse con un trabajo informal o improvisado. Cuidar requiere conocimientos, habilidades y acompañamiento”, ha concluido.

