Entrevista a Felipe Baselga García-Escudero, voluntario de la asociación Nuevo Futuro

“La vulnerabilidad de los menores no termina cuando cumplen 18”

Felipe Baselga García-Escudero se jubiló hace 4 años de una vida ligada a la ingeniería y la Administración. No sabía en qué ocupar su  retiro y acudió a la tarea voluntaria para mantener el espíritu y las matemáticas frescas. En estos años ha aprendido infinidad de cosas. Y lo mejor,  se ha convertido en familia de un puñado de adolescentes que transitan por los hogares de Nuevo Futuro.

 En Entrevistas, PVE

Por Talía Estévez

Felipe colabora en el proyecto de apoyo escolar de Nuevo Futuro, una asociación que acoge a menores tutelados por la Comunidad de Madrid y les da un hogar, formación y una familia. Entre sus programas además de los hogares funcionales, desarrollan programas de emancipación, atención psicosocial, de prevención al Bullying o de promoción de la igualdad. Todo ello enfocado a la protección de la infancia y adolescencia,  atendiendo especialmente a menores en riesgo de exclusión.

Dos tardes a la semana acude a Nuevo Futuro en Madrid y ayuda a los chicos – como a él le gusta llamarles- con sus deberes de matemáticas, física y química. En estos tres años de colaboración ha conocido a un gran número de adolescentes que viven bajo la tutela de la comunidad. Personas de corta edad pero con demasiadas vivencias a la espalda. “Lo que más les gusta es el rato que nos tiramos hablando. Conversamos de todo, de la vida, cine,  ocio…” Así lo cuenta Felipe, tranquilo como quien sabe que sana con sus palabras a quienes no lo tiene fácil. “No les pregunto por su pasado, para mí es muy importante respetar espacio y circunstancias. Que me hablen de lo que quieran. Sin presiones, en confianza”.

“Gracias a mi voluntariado he descubierto que hay situaciones más conflictivas de lo que nos imaginamos. Hay tantos niños desatendidos…”. Baselga es consciente de que para los chicos él es importante: “Me consideran una figura importante e interesante para su desarrollo vital. Esto es muy satisfactorio y positivo para mí”.

Al preguntarle por la situación más delicada para la organización lo tiene claro: “Cuando cumplen 18 años se acaba la protección y se les suelta en la calle con una mano delante y otra detrás, sin una casa ni formación, en la misma situación de vulnerabilidad”. Afirma Felipe. “En Nuevo Futuro tienen la suerte de que existen las casas de emancipación que permiten que la despedida se alargue. No obstante, es necesario que se regule este tema, no puede ser que al cumplir la mayoría de edad se terminen las atenciones. Siguen siendo muy jóvenes para vivir solos y sin recursos”.

Desde la perspectiva de este voluntario la única forma de conseguir “que salgan adelante” es atender de forma específica las necesidades de cada caso, “apoyar y reforzar la importancia de la formación. Pero sobre todo, cuidar mucho el entorno de cada menor, para evitar que vuelva a tener relaciones que le perjudiquen”.

Además de sus chicos, Felipe convive con sus nietos e hijos.  Y a todos contagia su pasión por el voluntariado: “creo y espero que a lo largo de su vida se involucren en la acción social. Yo les invito a hacerlo”. Y no sólo predica entre las nuevas generaciones, también entre los que forman parte de la suya, “conozco a varias personas a punto de jubilarse, a todas ellas les animo a ocupar el tiempo de una forma tan útil, bonita y satisfactoria como el voluntariado”.

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