Recogemos dos citas sobre la participación como transformadora de la organización desde el punto de vista del trabajo en el acompañamiento del voluntariado y desde el punto de vista de la motivación para la acción voluntaria.
El acompañamiento lo toca todo; por ello las propias organizaciones pueden verse trastocadas, en crisis. Esto a muchos les asusta, sobre todo, si en la organización les supone pérdida de poder y control.
Es una oportunidad para hacer real la participación y el ejercicio de la ciudadanía.
Es un indicador, un sistema de estado saludable de nuestra organización, de que los procesos van siendo transformadores» (…) y «para que el voluntariado vaya asumiendo responsabilidades, autonomía, capacidad de decisión y vaya aprendiendo a participar, ha de encontrar en el animador o animadora una persona tan «poco perfecta» como él (…) compartir sus miedos, sus frustraciones y sus alegrías le hace ser más auténtico y más cercano en la relación.
Jully Rodríguez, «Acompañamiento en la acción».
Es decir, que nuestra motivación se reactiva cuando nos sentimos implicados en igualdad de condiciones junto a los otros, cuando vamos descubriendo que los demás no son tan perfectos como pensábamos. O cuando nos abren las peurtas sin tapujos y se nos muestra con claridad y transparencia lo que se hace, se vive y se organiza en el grupo o asociación en la que estoy presente o comprometido.
Ahora bien eso será así en la medida de que ese descubrimiento no nos suponga una distorsión personal, y una contradicción en nuestros pensamientos, pues a lo mejor hemos podido «endiosar a los más comprometidos» o que ellos se hayan «endiosado» demasiado (cuestión grave en el campo de la metodología interactiva y solidaria porque entonces se cierran las puertas, se impide la luz y se oscurece la acción y el compromiso de los que se acercan.
Miguel Ángel Díaz, «Motivaciones de la persona voluntaria».