Roxana Bettoni, directora de la Unidad de Soluciones de Hogar Sí

“El sinhogarismo no se termina con medidas de emergencia, es necesario prevenirlo”

“Quédate en casa” nos dijeron cuando llegó a España la pandemia que frenó al mundo en 100 días. Pero ¿qué casa? Se preguntaron muchas personas que son víctimas del sinhogarismo en España. En 2018 eran 33.000, pero hoy son más. La entidad Hogar Sí lucha contra el sinhogarismo desde 1998. Una realidad que se ha hecho más visible con esta crisis.

 En Entrevistas, PVE
Por Mauricio H. Cervantes

Roxana Bettoni (Buenos Aires, 1973) llegó a Madrid desde Argentina hace 22 años. Ella no es de la generación que se vio obligada a reinventarse en otro lugar debido al desastre económico argentino de 2001 que recordamos como ‘el corralito’, pero entonces ella ya advertía tiempos turbulentos para su país. Después de licenciarse en Psicología hizo sus maletas con la idea de hacer un doctorado en España y aquí terminó arraigándose. Hoy es la directora de la Unidad de Soluciones de Hogar Sí, una organización dedicada a luchar contra el sinhogarismo desde 1998.

Para Bettoni este fenómeno vulnera los derechos fundamentales de cualquier persona. Porque, según nos cuenta, “el derecho a una vivienda no es un derecho aislado”, para ella nadie puede tener sus derechos y necesidades cubiertas si no tiene un espacio propicio y sano para desarrollarse.

¿El sinhogarismo es una vulneración a los derechos humanos?

Sí, por supuesto. Nosotros trabajamos desde una perspectiva del derecho. El sinhogarismo vulnera la integridad, la seguridad, la dignidad de cualquier persona. El derecho a la vivienda no es un derecho aislado, todos están interrelacionados.

Cuando vulneras este derecho, el resto se ven afectados igualmente, porque nadie puede tener sus necesidades básicas cubiertas sin un espacio propicio.

Desde marzo, tras la irrupción de la pandemia, se han habilitado 5.000 plazas de emergencia para dar alojamiento y para atender a personas en situación de sinhogarismo. Sin embargo, hubo mucha gente que siguió en situación de calle.

Son más de 5.000. Actualmente estamos haciendo un mapa al respecto, y el último dato que tenemos es de 7.300 plazas de emergencia. La mayoría de ellas se crearon en alojamientos colectivos (prácticamente el 90% de ellas). Después en hostales y pensiones (un 9%). Y el resto, en pisos (1%). Por desgracia, aún con estos esfuerzos, hubo gente que se quedó en situación de calle durante los días más duros de la pandemia.

El Ingreso Mínimo Vital  y el sinhogarismo…

Sin duda esa ha sido una muy buena noticia, porque es una renta garantizada. Me parece que es una medida que va muy acorde con nuestra perspectiva, es decir, que todos tenemos derechos y necesidades básicas, y que para ello necesitamos un ingreso mínimo para cubrirlos. Establecer un sueldo nacional, creemos que es una medida de justicia social. Y una muy positiva. Ahora bien, somos conscientes de que para solicitarla es necesario cumplir una serie de requisitos, y por eso los estamos estudiando.

Sabemos que habrá gente que no los cumpla y no pueda acceder a él. Por ejemplo, nosotros trabajamos con personas con muchas dificultades en el tema del empadronamiento, otras que se encuentran en situación irregular, etcétera. Por eso hay que ir poco a poco.

Sin embargo, eso no nos impide celebrar el hecho de que exista ya un derecho y que garantice la cobertura de las necesidades básicas.

Las personas sin hogar tienen una tasa de mortalidad tres veces más alta. Y el 30 por ciento de esas personas padece enfermedades graves. ¿Cómo se puede garantizar el acceso a la salud?

Es un tema complicado, pero mira, para garantizar el derecho a la salud es necesario comenzar con la garantía de un derecho a la vivienda. ¿Por qué? Porque como te mencioné antes, no se trata de derechos aislados. Ninguna persona sin un lugar, sin un techo, sin un espacio para vivir dignamente podrá tener las garantías de que su salud se pueda mantener.

Nosotros nos encontramos a diario con gente en situaciones dramáticas. Por ejemplo, casos de gente que tiene el alta hospitalaria, pero no el alta médica. ¿Qué quiere decir eso? Pues que la recuperación la tienen que hacer en casa. ¿Y si no tienen a dónde ir? ¿Cómo se recuperan? Por eso aún hay muchas personas en situación de calle que abandonan los tratamientos, o no pueden hacer la rehabilitación o tener reposo, o simplemente que no pueden tener acceso a los medicamentos.

Es muy difícil recuperarse de un padecimiento grave en una situación así.

En España hay unas 33.000 personas sin hogar. ¿Mañana…?

Esa cifra es del 2018. Ahora el número está incrementando. Mira, los centros están enfocados en atender situaciones de emergencia, pero no en la prevención. El sinhogarismo no se termina con esas medidas, se termina con la prevención. De lo contrario el problema se vuelve cíclico. Lo que necesitamos es la creación de programas que apuesten realmente por revertir la situación de exclusión social.

Si una persona que está en esa condición no inicia un proceso de individualización, es decir, que pueda independizarse y así recobrar su autoestima y su sentido vital, será muy difícil que no regrese a la calle.

Al final, en un albergue puede estar hasta 3 meses, pero esa no es la solución, porque no hay garantías de que no termine en la calle de nuevo.

Y la solución, desde nuestro punto de vista, está en comenzar por que esas personas tengan una vivienda. Creando programas efectivos como los que ya funcionan en Francia, Finlandia o Portugal. De lo contrario se trabaja en un sistema de escalera, uno en el que la persona va saliendo poco a poco, pero la realidad es que la gente se cae.

Para nosotros la respuesta está en las viviendas normalizadas, en entornos comunitarios.

La pandemia ha dejado a mucha gente en riesgo de exclusión social. ¿Cómo se combate o se previene la aporofobia?

Llevo años trabajando en esto, y de todas las personas que he conocido que viven en la calle, ninguna me ha dicho que está así porque quiere. Ninguna.

La única forma de prevenir estas acciones es sensibilizando. La responsabilidad se suele poner en la persona, y existe en el imaginario la idea de que “la persona que está en la calle es por su culpa… o por que tomó malas decisiones”. Y no es así.

Me parece que la sensibilización es un punto fundamental para influir en que las personas sin hogar sean vistas desde una forma distinta. Son ciudadanos, lo que pasa es que son víctimas de un fenómeno que muchas veces les excede.

Si algo nos ha enseñado esta pandemia es que no todos tenemos tantas garantías como lo creíamos. No es tan impensable que alguien pierda su trabajo de la noche a la mañana, sus ingresos, y la ayuda de la familia. O que esté expuesto a cualquier situación extrema.

Estamos en una estructura social muy complicada, en un mercado laboral muy difícil, en donde cualquiera puede caerse y terminar en una situación así. Es por eso que la sensibilización es fundamental. Necesitamos ser más empáticos.

¿Cómo garantizarle a una persona sin hogar que el día mañana tenga un trabajo digno?

Es un tema delicado, porque las condiciones del mercado laboral son muy difíciles. Es cierto que tenemos que trabajar con la persona, pero también con las empresas y las administraciones públicas para realmente cambiar las cosas.

Hay que dejar de poner tanto el foco en las limitaciones de una persona, y ponerlo en las empresas para que éstas puedan generar empleos y reincorporar a esa gente en riesgo de exclusión social. Que lo puedan hacer por el valor y por la transformación social.

La exclusión social después de la crisis por la pandemia…

Yo quiero creer que esta crisis nos va a hacer más generosos. Más empáticos. Nos va a permitir ver que somos más vulnerables y que todos en cualquier momento podemos estar en una situación extrema.

La importancia del voluntariado para combatir el sinhogarismo…

En Hogar Sí tenemos un voluntariado muy enfocado en la relación con la persona. Por desgracia lo tuvimos que suspender por órdenes ministeriales, ya que hay mucho contacto, interacción, etcétera.

En España el movimiento del voluntariado que hay actualmente es inmenso. Ha cogido una fuerza muy importante y ojalá se mantengan las redes comunitarias, para que logremos comunidades más colaborativas y más solidarias.

 

 

 

 

 

 

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