Haifaa Al-Mansour, directora de cine saudí

“El éxito de una mujer es el éxito de todas”

La primera directora de cine saudí llega a España y nos muestra la realidad que viven las mujeres de su país en ‘La candidata perfecta’, una película con la que la Plataforma del Voluntariado inaugura el Pre Estreno .

Desde el primer minuto te metes en la piel de ella. Sí, de ella, de Maryam, la protagonista de ‘La candidata perfecta’. Su historia, reflejada en una cruda película (descrita como “imprescindible” por The Guardian) que llega hoy a los cines de España, nos muestra la frustrante realidad que siguen viviendo muchas mujeres en Arabia Saudita.

 

 En Entrevistas, PVE
Por Mauricio H. Cervantes

La historia de Maryam (una prestigiosa doctora que se enfrenta a la dureza de las formas tradicionales de su país que aún mantienen infranqueables privilegios para los hombres) es una ficción, pero lo cierto es que representa la inconformidad colectiva de las saudíes que aún no pueden ejercer derechos que en otros países son incuestionables. Y en esa historia Maryam se enfrenta a todo, incluso a ella misma. Se atreve, literalmente, a dar la cara para poder viajar sin el permiso de su ‘guardián’ (padre o esposo). Se arriesga a aspirar a un cargo público para mejorar las instalaciones del hospital en el que trabaja. Reta a la sociedad para demostrar que las mujeres también pueden salvar vidas. En pocas palabras, se atreve a todo para poder cumplir sus sueños sin sentir que está pecando por soñar.

La protagonista se atreve a muchas cosas, pero también sabe que el atrevimiento implica riesgos. El más claro: la humillación y a la discriminación por el único hecho de ser mujer. Pese a todo lo anterior, su historia también enternece. Conmueve. Y, si uno es algo avispado, también puede ser seducido por el humor.

Y es que para Haifaa Al Mansour (1974), pese a lo difícil que es ser mujer en ese reino, “la sociedad no puede vivir todo el tiempo enfadada”. Para ella, la risa también es imprescindible para contar realidades incómodas.

Haifaa ha aterrizado en España para mostrarnos que en su país aún queda mucho trabajo por hacer para que las mujeres tengan los mismos derechos y las mismas oportunidades que los hombres. Pero, sobre todo, para dejarnos claro que en Arabia Saudí ya se vive una importante transformación cultural.

¿Cómo concibe los cambios sociales que se están dando en Arabia Saudí actualmente?

Es un momento de transformación. De eso no queda duda. Y ya no hay marcha atrás. Es cierto que aún hay sectores de la población que son reacios a los cambios. Incluso, muchas mujeres lo son, por increíble que parezca, porque la tradición sigue teniendo un peso muy fuerte en la sociedad. Pero las mujeres saudíes ya queremos vestirnos de otra manera y cambiar la relación con los hombres. También queremos divertirnos abiertamente, queremos llevar a nuestros hijos al centro comercial, queremos elegir a nuestros esposos, y queremos viajar sin ningún tipo de restricción. Y el cambio ya ha iniciado.

Ahora bien, cambiar la mentalidad de la sociedad llevará tiempo. La ley puede cambiar mañana, pero la sociedad no. Para ver un cambio real en la mentalidad del hombre frente a la mujer es necesario considerar eso, el tiempo. El cambio debe de ser profundo.

¿Cuál es el papel de la mujer en este proceso?

El éxito de una mujer es el éxito de todas. Eso hay que entenderlo. Tenemos que apoyarnos entre nosotras. Tenemos que construir esta historia juntas. ¡Si vamos al baño juntas, por qué no vamos a cambiarlo todo de la misma manera! Hoy tenemos ya a una mujer en el servicio diplomático como embajadora del país en Estados Unidos. Además, la ley ha cambiado y ahora ante una situación de divorcio, ya hay igualdad de derechos para el padre y para la madre sobre los hijos. Antes no era así, antes era el padre el que se quedaba con la custodia.

La transformación es algo innegable, pero como ya lo he dicho, llevará tiempo. Eso es muy importante tenerlo presente. Porque las cosas no cambian de la noche a la mañana. Tuvimos la ‘Primavera árabe’ en muchos países, y cambió la política, pero no cambiaron los valores. Y es justo eso lo que tiene que evolucionar. También es necesario seguir empoderando a la mujer. Es necesario que tengamos más presencia en la Corte y en materia legal. Sí que hay juezas y abogadas, pero proporcionalmente no hay comparación con la cantidad de hombres que ocupan esos puestos. Por eso cuando hay algún problema legal, la mujer suele estar en desventaja.

Pero insisto, no es fácil cambiar radicalmente. Por su puesto que hay mujeres reticentes al cambio. ¡Y es normal que tengan miedo a desafiar a la autoridad! No es la mayoría, pero sí que hay quien tiene miedo a romper las formas, a viajar libremente, por ejemplo, porque eso puede afectar su reputación en la sociedad. Es perfectamente comprensible, pero por eso digo que necesitamos apoyarnos entre nosotras, necesitamos crear esa ‘hermandad’ para romper el miedo.

El humor como una herramienta para contar realidades incómodas…

¡Es una herramienta increíble! Porque relaja a la gente, y crea un ambiente en el que el espectador baja la guardia y queda más abierto a escuchar y a comprender otras formas de abordar un tema delicado. La sociedad saudí es muy conservadora y no es fácil tratar temas como los derechos humanos de forma directa. El humor lleva a la audiencia a un terreno en el que le resulte más sencillo o más ameno ver esas situaciones que de otra manera no querría hacerlo.

Por otra parte, además del humor, lo importante es el arte. Hemos logrado que en Arabia Saudí, donde la vida cultural pública estaba muy controlada, haya una mayor apertura hacia el cine, la literatura, el teatro, ¡y la música! Y ese es el motor para el cambio. La transformación artística es necesaria. Sólo así podremos ser más abiertos, tolerantes y empáticos.

(Alerta de spoiler) En el final de la película, Maryam vive un episodio que advierte una esperanza para las mujeres saudíes. Una esperanza de un cambio en un periodo no muy largo. ¿Es posible creer en esa esperanza más allá de la ficción que nos muestra?

¡Por supuesto! La esperanza llega porque las mujeres estamos trabajando mucho para sobreponernos a esas condiciones tan duras que nos han sido impuestas. Llega porque tenemos corazón, coraje y somos muy sensibles.

En la película, un hombre trata muy mal a la doctora, pero ella, en vez de dejarlo morir, insiste para ayudarlo. Porque cree en ella misma y en su fuerza interior. La esperanza radica también en saber que lo importante es el camino, así como en todo lo que estamos descubriendo. Es importante saber a profundidad quiénes somos, cuál es nuestra cultura, y qué es lo que queremos.

 

 

 

 

Noticias recomendadas