Las y los racistas podrán ser condenados, como mínimo, a tres años de cárcel por cometer cualquiera de los delitos que la nueva ley europea contempla. Esto es lo que ha decidido la Cumbre de Bruselas celebrada el pasado día 16 de septiembre.
Se trata de una buena noticia para las personas voluntarias y activistas que luchan en defensa de colectivos excluidos y contra el racismo y la xenofobia.
Las autoridades comunitarias han entendido, y así lo dice la propia ley, que «el racismo y la xenofobia constituyen una amenaza contra los grupos de personas que son objeto de dicho comportamiento». En consecuencia, «es necesario definir un enfoque penal del racismo y la xenofobia que sea común a la Unión Europea con el fin de que el mismo comportamiento constituya un delito en todos los Estados miembros y se establezcan sanciones efectivas, proporcionadas y disuasorias contra las personas físicas y jurídicas que cometan tales delitos o que sean responsables de los mismos».