Un Camino de Santiago solidario y accesible

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El pasado 19 de julio partió de Roma un pequeño grupo de personas con discapacidad y varias personas voluntarias que les acompañaron y guiaron en su largo camino. Un total de 2.680 kilómetros recorrieron hasta llegar a su destino: Santiago de Compostela. Allí no llegaron solos, a lo largo de los muchos kilómetros se fueron sumando más personas con discapacidad hasta crear un grupo de 12. Esta peregrinación tan especial tiene el sello de Discamino, una asociación gallega que permite a personas con discapacidad cumplir su sueño de hacer el Camino de Santiago.

Gracias a la implicación y pedaleo de las personas voluntarias, Discamino cuenta con casi diez años de vida en los que ha llevado a varias decenas de personas con discapacidad a su destino, en bicicletas adaptadas que incorporan una silla de ruedas. Además del voluntariado encima de la bici, cabe destacar el trabajo que realizan las personas voluntarias que se encargan de la intendencia.

Además de la experiencia que les brinda a quienes no pueden hacer el camino por sí solos, esta iniciativa visibiliza la necesidad de crear más espacios accesibles a lo largo de la peregrinación.

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