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Carmen Rodríguez Suarez, voluntaria internacional

"Es un aprendizaje de crecimiento personal donde sacas lo mejor de ti "

Carmen, una maestra de Inglés de Alicante, nunca imaginó que aquel viaje de verano la transportaría hacia un territorio nuevo, desconocido. Aquella aventura estival fue una puerta al arte, la cultura pero, sobre todo, a la solidaridad.

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¿Cómo empezaste en el voluntariado?

Fue a raíz de un viaje que realicé con mi marido al desierto de Merzouga, Marruecos. Durante el trayecto desde Marrakech hasta el desierto pasábamos por muchos pueblos del Sur, veíamos a cientos de niños y niñas desplazándose a pie, algunos en bici hasta sus centros escolares. Los 4x4 les adelantaban, levantando tierra a su paso, haciéndoles casi invisibles entre una nube marrón.  Pero nos saludaban con una inocencia y una amabilidad que me sobrecogió. La imagen de esos niños regalando sonrisas a extranjeros que tenían mucha prisa por cumplir con su programa de visitas, se me quedó grabada en el corazón.

Me parecieron tan encantadores que a modo de disculpa me imaginé que les enseñaba canciones y juegos para aprender inglés, quería darles lo mejor de mí misma.

Cuando volví a casa, la idea de darles clases seguía dando vueltas en mi cabeza. Un día me puse a buscar voluntariado en Marruecos y contacté con la Asociación marroquí Caravana de Arte Sin Fronteras, que respondía totalmente a lo que estaba buscando.

 

¿Qué te motivó a elegir y colaborar con  Asociación Caravana de Arte Sin Fronteras (ACASF) en Errachidia?

Que se dedicaba al arte y la cultura. Pintar, decorar colegios públicos que están en zonas rurales para animar a los niños y niñas a asistir a clase y paliar el fracaso escolar existente.

Me encantó la idea de poder participar en talleres lúdicos con maestros españoles de inglés y compañeros voluntarios marroquíes en pleno campo, bajo palmeras, riachuelos y huertos frutales.

 

¿Ha sido cómo esperabas?

Mucho mejor. Lo primero que destacaría es la gran dedicación y profesionalidad por parte de voluntarios marroquíes como Moha y Abde, su amabilidad para con el resto de voluntarios internacionales y con los niños y niñas.  Están orgullosos de su cultura tradicional del sur de Marruecos y encantados de compartirla.

No puedo olvidar la actitud positiva de los niños y niñas, su puntualidad suiza… Cada mañana se presentaban dispuestos a darlo todo, no se quejaban ni ponían malas caras. Tienen una energía arrolladora.

 

Cuéntanos algo de tu tarea, ¿qué es lo más te gusta?

Tuve la gran suerte de participar en un taller de canciones de inglés, fue una tarea colaborativa que llevé a cabo junto con otros compas. Llenamos la clase de globos de colores, hicimos un círculo grande y cantábamos una canción cuando decíamos un color, los niños tenían que coger globos de ese color. Se lo pasaron muy bien porque fue una actividad muy dinámica..

 

¿Y lo que menos?

Pues no puedo decir que no me gustara nada, lo siento. Me encantaron las excursiones que organizaban dentro del programa de voluntariado que además se realiza en bus local para promocionar el turismo sostenible.

Pude conocer oasis llenos de vida, huertos con hortalizas frescas y riachuelos con agua transparente mientras ves a la gente en sus quehaceres diarios: lavando la ropa en el río y trabajando la tierra entre las palmeras. Me impresionó muchísimo la Casa de Arte dónde se alojan las personas voluntarias.  

¿Alguna experiencia especialmente enriquecedora?

El primer día que entré en una clase de un colegio público marroquí, llena de niños, niñas y personas voluntarias, a miles de kilómetros de mi colegio público en España. Estaban cantando una canción en árabe para presentarse y dar la bienvenida a los nuevos. Todos estaban sentados, dando palmadas con una sonrisa en sus caras, llenos de curiosidad por saber quiénes eran esos chicas y chicos europeos, mostrando miradas llenas de curiosidad, miradas que dicen más de lo que lo que las palabras jamás podrían expresar, porque los ojos son las ventanas del alma.

 

¿Crees que se puede mejorar el voluntariado en tu organización?

Creo que estaría bien realizar asambleas diarias para exponer cada cual su opinión o realizar propuestas que pueden enriquecer el proyecto de manera constructiva.

 

¿Qué les dirías a las personas para que se animen a hacer voluntariado?

Resumo un sentir compartido por la mayoría de  personas voluntarias: “los que hemos estado allí, siempre estamos pensando en volver”

De verdad, no os lo podéis perder. Os lo digo de corazón, es una pasada la experiencia. Aunque lo des todo, ellos siempre te acaban dando más porque siempre están ahí cuando los necesitas. Todos los compas son ejemplo de empatía y esfuerzo: Es un aprendizaje de crecimiento personal dónde sacas lo mejor de otros, al dar lo mejor de ti misma. 

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